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DDN. El psiquiatra del Poder Judicial, Luis Ernesto Vila, fue imputado por abusos sexuales. A pesar de haber sido denunciado en 2016 y 2018, siguió trabajando.
El médico psiquiatra que hasta la actualidad trabaja en el área forense del Poder Judicial de Salta fue imputado por cinco hechos de abuso sexual. Tres son las víctimas, una de ellas es empleada del edificio judicial, el profesional de la Salud registra denuncias desde el 2016.
La última víctima que denunció al médico, es la empleada del Poder Judicial, en su acusación sostuvo que el profesional la sometió en tres oportunidades distintas a tocamientos en el interior de la oficina del Servicio Médico Forense.
La fiscal Penal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual 3, Luján Sodero Calvet, imputó provisionalmente al hombre de 64 años por los delitos de abuso sexual simple (tres hechos), en concurso real, en perjuicio de una mujer; abuso sexual simple en perjuicio de una menor y abuso sexual simple en perjuicio de otra joven.
Durante la audiencia de imputación, el acusado, quien se desempeña como médico psiquiatra del Servicio Médico Forense del Poder Judicial, fue asistido por un defensor oficial y al ser consultado por si quería declarar afirmó que sí para brindar su versión de los hechos.
La tercera, la vencida
La intervención de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual 3 inició el jueves 1 del corriente mes, luego de que una mujer denunciara que en tres oportunidades había sido sometida a tocamientos por el médico psiquiatra.
El primer hecho, narró, sucedió en junio de 2023, mientras ella realizaba tareas en la oficina del Servicio Médico Forense. Explicó que el hombre cerró la puerta del despacho y comenzó a tocarla. La denunciante aseguró que logró zafarse y que, por temor a perder su trabajo, no dijo nada.
En diciembre pasado, detalló, se repitió la misma situación en la que el hombre cerró la puerta de la oficina y la sometió a tocamientos pese a su negativa.
La mujer precisó que le comentó a un compañero de trabajo lo que le sucedía y éste le sugirió que lo denunciara laboralmente o que pidiera traslado de área.
La denunciante decidió evaluar sus opciones para tomar una determinación sobre qué camino seguir. Sin embargo, la situación volvió a repetirse por lo que decidió denunciarlo ante las autoridades laborales del Poder Judicial y en la Justicia.
Antecedentes
Al iniciar la investigación, la fiscal Sodero Calvet pidió que se investigara si el denunciado tenía antecedentes y el sistema informático arrojó que en 2016, una joven de 17 años había radicado una denuncia en contra del médico. La menor de edad manifestó que al finalizar una sesión médica, el hombre la había sometido a tocamientos y le había realizado comentarios subidos de tono.
A pesar de las denuncias en su contra, el profesional -de 64 años- siguió trabajando en uno de los poderes del Estado sin que nadie le objetara nada. Por los cinco hechos en perjuicio de tres víctimas, la fiscal Sodero Calvet imputó al médico psiquiatra y continúa con la investigación penal.
Una de las denunciantes fue María, nombre ficticio para preservar su identidad, quien contó por FM Noticias que fue víctima de Vila en diciembre de 2018 y recién ahora es citada a declarar.
“No fui la primer víctima. Hace dos semanas me llegó una notificación sobre una primera víctima en 2016, 2018, 2023 y 2024”, señaló.
Recordó que conoció a Vila cuando fue psiquiatra de su marido, derivado tras un accidente por la obra social Galeno y mencionó: “Nunca más volví a pasar ni siquiera por la cuadra donde atendía en el centro, a causa de todo esto mi esposo quedó fuera de ART porque yo denuncie, me dijeron que no había más psiquiatras y lo querían mandar a Jujuy…quedó sin cobertura, le dieron el alta y después quedó sin trabajo con 80 mil pesos de indemnización. Por culpa de esto perdimos todo”.
Sobre cómo se dieron los hechos, la mujer relató: “Me dijo que cuando se le acabara la medicación a mi marido, le mandara un mensaje y él me daría la receta. Lo raro es que mi marido a 3 o 4 días ya tenía el turno programado. Le avise y pregunte cando podía pasar me citó a las seis en el consultorio. Le avise que estaba afuera porque ahí había varios consultorios y el de él estaba al fondo, me responde que lo espere, salió y me pidió que pasara para hablar sobre mi marido. Mientras escribía la receta me decía que mi marido estaba muy mal y que no se iba a recuperar de su situación. Me ofreció ayuda y me aseguraba que iba a estar siempre para nosotros, yo le dije que confiaba en él y que estábamos cumpliendo con todo lo que nos indicaba…ahí me estira la mano para darme la receta, yo la quise agarrar, se para, da la vuelta y me empezó a hacer masajes porque me decía que me veía muy nerviosa, cansada y cargando muchas cosas”.
Con la voz entrecortada, siguió: “Me quedé congelada, agarré mi mochila para irme, pero no me daba la receta, cerró la puerta con llave, me agarró de una manera que no pude zafarme y pasó todo lo que pasó. Fue un abuso sexual simple”.
Ya entre llantos, recordó con mucha angustia: “Salí corriendo y lo único que tengo en mi cabeza es que afuera había una chica adolescente esperando para ser atendida por él, eso es algo que me quedó grabado porque no hice nada…me sentía sucia, mal, me senté en un costado de la calle. En ese momento no supe que hacer, tenía mi nene pequeño en adaptación del jardín, hablé con un tío porque no tengo más familia acá y a mi marido no le podía contar por el estado que atravesaba”.
Convencida por este familiar fue a hacer la denuncia y una vez más recibió maltratos. Incluso de una oficial que le dijo que en realidad no había pasado para nada, que la denuncia no iba a prosperar y que si la mandaba con un médico no iba a detectar nada.
“Tuve ansiedad, depresión, había leído sobre el Polo de Mujeres, fui para ahí y me derivaron con una psicóloga con la que sentí que tampoco le dio importancia a lo que pasaba porque atendía el teléfono, me decía que tenía que salir, me cancelaba los turnos y por eso dejé de ir y decidí seguir adelante, tratando de ocupar mi cabeza en otra cosa”, agregó.
Cinco años después, María se da con que la buscaba la policía, sorprendentemente para notificarla. “Ahí leí los nombres de las otras chicas, fue muy fuerte y llegué a mi casa llorado y temblando…no nos escucharon, hubo más víctimas y nadie hizo nada. Espero que ahora quede preso y que no pueda hacerle daño a nadie más”.
Fuente: Algo personal-FM Noticias 88.1 Mhz.
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