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¿Qué es la economía popular? No hay una única definición para el término “economía popular”, pero se suele referir con ese concepto a aquellos trabajos que se realizan en un marco de mayor vulnerabilidad que el empleo “tradicional”, en relación de dependencia, con derechos laborales, con un eje empleador-empleado y por fuera de relaciones asalariadas formales. En algunas ocasiones, la economía popular es referida por las organizaciones sociales como la “economía de los excluidos”.
Por lo general, la economía popular suele girar en torno a cooperativas, empresas recuperadas, emprendimientos y talleres familiares, o agricultura familiar.
Según explicó Rafael Rofman, director del Programa de Protección Social del
Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento
(Cippec), el término “economía social y popular” es utilizado para
referirse “a la organización de grupos de trabajadores de actividades de muy
baja productividad, muy vinculada a la idea de las transferencias de ingresos o
recursos por parte del Estado”.
Cuántas personas integran la economía
popular
Dado que las definiciones de “economía popular” pueden variar, no existe una
única cifra, aunque sí existen datos del Registro Nacional de Trabajadores y
Trabajadoras de la Economía Popular (Renatep) que pueden dar una idea
de las personas que conforman este grupo.
El Renatep es un registro creado en 2020 por el Estado nacional, con el
objetivo de formalizar la economía popular y que sirve para “acceder a
programas de trabajo, seguridad social y capacitación; participar de redes de
comercialización y tener acceso a herramientas crediticias y de inclusión
financiera”, según se explica oficialmente. El objetivo del Gobierno, se
señala, es “sacar la economía popular de la informalidad”.
Según los datos recopilados entre julio de 2020 y febrero de 2022 son
3.225.268 trabajadores los que están inscriptos en este registro. Pero de
acuerdo con estimaciones del director Nacional de Economía Social del
Ministerio de Desarrollo Social, Pablo Chena, el número podría ser incluso
mayor, cerca de 8 millones de personas, en función de la Encuesta Permanente de
Hogares (EPH) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
De los datos recopilados, surge que el 57,8% de los inscriptos son mujeres
y que el 64,3% tiene entre 18 y 35 años.
Respecto a la educación, el 61,1% de los trabajadores no completaron los
estudios obligatorios (inicial, primario y secundario). Y, de los que sí
lo hicieron, el 28,7% finalizó el nivel secundario y sólo el 10,2% declaró
estudios superiores.
La mayor cantidad de inscriptos está
en la Provincia de Buenos Aires (35,9%); siguen Tucumán (6,2%), Salta (5,9%), Chaco (5,8%) y Santiago
del Estero (5,7%). El 40,5% restante están dispersos a lo largo del país y
ninguna provincia alcanza el 5%.
En 9 provincias del país (Catamarca,
Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta,
Santiago del Estero y Tucumán) las inscripciones al Renatep superan a los
trabajadores asalariados del sector privado registrados en el Sistema Integrado
Previsional Argentino (SIPA).
La prevalencia de mayores inscriptos al Renatep sobre la cantidad de
asalariados privados también se ve si se observa por grupos etarios: ocurre en
el escalafón de 18 a 24 años (27,1%
de inscripciones al Renatep versus 6,7% asalariados privados) y en el de 25 a
35 años (37,3% versus 32,1%).
En qué actividades trabajan
Respecto a la rama de actividad de los inscriptos en el registro, el
33,6% entra en la categoría de “Servicios personales y otros
oficios” (como servicios de limpieza o peluquería) y el 28,8% a
servicios sociocomunitarios (como trabajadores de merenderos y comedores),
mientras que el resto de las categorías se distribuye entre comercio popular y
trabajos en espacios públicos (11,8%); construcción e infraestructura social y
mejoramiento ambiental (8,6%); agricultura familiar y campesina (8,3%); y
recuperación, reciclado y servicios ambientales (4%).
Por otro lado, el 59,6% se organiza de forma individual, el 22,9% en
organización comunitaria o social, el 7,8% en cooperativas, y el restante se
distribuye en pequeños emprendimientos familiares y no familiares (6,8%),
proyectos productivos o de servicios inscriptos en el Ministerio de Desarrollo
Social (1,7%) y núcleos de agricultura familiar (1,2%).
Además, el 28,4% trabaja en el propio hogar y el 28,1% lo hace en uno ajeno.
Respecto a la situación fiscal, sólo el 7,2% de los trabajadores del
Renatep se encuentra inscripto de manera individual en alguna categoría
tributaria: el 6,6% está adherido al monotributo social y el resto se
distribuye entre las categorías A y D del monotributo. Para revertir estos
bajos porcentajes, el Gobierno nacional presentó en diciembre último
un proyecto ante la Cámara de Diputados de la Nación para crear un
monotributo productivo, con el cual buscará eximir o disminuir la carga
tributaria de los trabajadores durante un determinado período, de acuerdo a la
categoría en la que estén inscriptos.
Cómo se financia
El 22,3% de los inscriptos en el Renatep percibe la Asignación Universal por
Hijo (AUH) y el 22,5% el Programa Potenciar Trabajo. “El Potenciar Trabajo
abarca a una porción menor de la economía popular. El resto tiene otros trabajos
en la economía popular, un comerciante o un plomero que trabaja en la
informalidad. Esa gente que no recibe el Potenciar Trabajo puede recibir
otras transferencias, como la AUH o la Tarjeta Alimentar”, señaló
a Chequeado Andrés Schipani, director de investigación del Instituto
Universitario Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) y doctor en
Ciencia Política por la Universidad de California.











