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“Se me vienen a la memoria muchas cosas ya cuando se acerca la fecha del veredicto de esta megacausa. Si no hay verdad, no va a haber justicia. La verdad que ellos tienen la verdad de lo que pasó con nuestra gente, ellos, que fueron parte del eslabón de responsabilidades para que nuestros familiares estén en la condición que están de desaparecidos. Lo que nosotros buscamos, sobre todo, es saber dónde están, donde los enterraron, para cumplir con la costumbre que tenemos los del norte, identificarlos y enterrar a nuestros muertos para terminar con nuestro duelo”, expresó Ricardo Arédez, hijo de Luis Arédez.
“Le hablaba al tribunal, le decía que yo vengo a buscar justicia pero sin odios. Nunca conocí esa palabra, pero si necesito saber donde está mi padre. Si ellos siguen negando y diciendo que no pasó nada, que no tienen nada que ver con esta historia, y que dejamos muchos años sin poder trabajar a este hombre y un montón de cosas mas. La verdad no sé como se va a llevar adelante esto porque lo van a condenar, pero yo necesito saber dónde está mi padre, se lo he pedido de una y mil veces en los medios a este señor”, remarcó.
Arédez declaró en varias oportunidades junto a sus hermanos durante muchos años, tanto de manera presencial como de manera virtual durante la pandemia.
“Después de años y años y años lo volví a ver a este hombre (Kairuz). A mí me ha dado un ataque de llanto tremendo, por volver a verlo. Yo quiero saber, quiero saber dónde está mi padre. No quiero correr la suerte que han tenido las madres, los padres y muchos familiares que ya no están con nosotros y que murieron con la esperanza de encontrarlos”, dijo.
Consultado sobre si en caso de que no se lo condene a Kairuz él pueda realizar acciones judiciales contra los familiares, Arédez respondió: “Todo es posible en este país. Como están las cosas, todo es posible. Ahora, ¿quienes hicimos y salimos a la calle para buscar verdad y justicia y el regreso a la democracia? Fuimos nosotros, en Salta, en Tucumán, en Jujuy, en Buenos Aires. Creo que hay una deuda con la gran familia de detenidos desaparecidos, que es la verdad, sobre todo, y la justicia”.
El hijo de Luis Arédez sostuvo que a lo largo de los años cuando uno va enterándose historias de como terminaron muchos de los detenidos desaparecidos, uno “intenta de no enloquecerse” y angustiarse.
Además, se refirió a la muerte del ex juez Ricardo Lona que murió la semana pasada, y criticó los obituarios del día siguiente donde “se lo santificaba más o menos”. “Semejante cómplice absoluto que ni siquiera nos recibió ni un habeas corpus cuando él fue juez de la dictadura en Salta”, recordó. La madre de Luis, junto a otros familiares, presentaron distintos habeas corpus a Lona, que jamás se los aceptaron.
Entre los obituarios, aparecía un instituto de “derechos humanos” que hablaba de una injusta condena a Lona. Aredez remarcó que “obviamente, no es nuestra parte de Derechos Humanos”. “Nos estamos yendo sin saber dónde están nuestros desaparecidos y no puede cerrar así la historia esta”, dijo.
Luis Arédez fue secuestrado y desaparecido el 24 de marzo de 1976, cuando a las 3 de la madrugada fue detenido. Durante dos meses, se desconoció su paradero. En marzo de 1977 fue liberado, y el 13 de mayo de 1977 vuelve a ser secuestrado. Al mes, el 13 de junio, la familia sufrió un allanamiento del cual participó Juan de la Cruz Kairuz. “Se fue detenido en un móvil de la empresa Ledesma. Luego supimos con el tiempo que el que manejaba la camioneta era Juan de la Cruz Kairuz. Al mes que se cumple la desaparición de mi padre, venimos de una misa, mi mamá, mi abuela y yo, ahí en Ledesma. Estábamos en la cocina, viendo tele, mi mamá en su habitación muy angustiada. Tocan el timbre, abro la puerta y entra un grupo enorme de militares con fusiles, con todo el equipo verde oliva. Al poco tiempo tuve que hacer el servicio militar obligatorio, ahí teniendo mi papá desaparecido. Había dos personas de civil. Uno con un jogging de gimnasia, azul con rayas al costado. Ellos controlaban, dirigían, mientras los militares entraban al segundo piso. Yo no pude seguirlos, teníamos miedo que nos colocaran algo. Con el tiempo viene mi hermana, que vivía en Salta. No salíamos a la calle. Salíamos los tres a hacer las compras en el Hogar Feliz, que era de la familia Herrero. Entra esta persona, mi mamá se asusta tremendamente de verlo de nuevo, yo también. Le preguntamos a los dueños del almacén quien era ese hombre que nos había entrado a la casa hace tres días con una patota. Ahí nos dicen, es Juan de la Cruz Kairuz. Ahí tomamos conocimiento del nombre. No lo conocíamos”, recordó.
Sobre los dos meses que pudo ver a su padre antes de volver a ser detenido desaparecido, contó: “Nunca mi padre habló de lo que había pasado en la cárcel nunca, nunca, nunca quiso que nosotros supiéramos, pero mi papá ya no era el que había conocido toda mi vida. Vino distinto, muy triste, muy amargado, lloraba mucho, se angustiaba mucho por lo que le habían hecho. Y a mi madre por ahí le contaba cosas espantosas, lo que había pasado, torturas”. La noche que volvió a ser desaparecido, Arédez se encontraba volviendo de su trabajo como jefe de pediatría del hospital de Fraile Pintado hacia Ledesma. En Palo Blanco, antes de las vías del tren, fue detenido. Su auto apareció a los cinco meses en el Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires, abandonado.
Ricardo Arédez recordó lo difícil que fue empezar a manifestarse. Su madre, al inicio, empezó a salir sola a recorrer la plaza de Ledesma luego de la muerte de la última de las madres que también marchaba. La mayoría de los familiares no salían por tener vinculación laboral con el Ingenio Ledesma. De allí, surgió una famosa foto de su madre marchando sola sacada por turistas. La foto llegó a Buenos Aires y a los medios.
Una deuda en este juicio es sentar en el banqulilo de los acusados a Carlos Blaquier, dueño del ingenio Ledesma. “La presencia de Blaquier en el juicio iba a ser tan importante para los sentimientos de la democracia en Argentina. Iba a ser tan importante eso, tan importante, que un hombre que hizo lo que quiso y que hace lo que quiere en Libertados San Martín, hasta el día de hoy una población sin derechos, sin nada, dependiente de la voluntad de ellos diariamente, un pueblo tremendamente castigado y silenciado. Iba a ser importante que rindiera cuenta todo lo que hizo antes, durante y después la dictadura militar este hombre”, sostuvo.
Aún no hay una fecha para la defensa de los acusados y a los alegatos, ya que se encuentran a la espera del fin de la feria judicial.
“Kairuz niega todo. Por suerte, estamos vivos nosotros. Yo necesito saber donde está mi padre, quiero saber dónde está los restos de los desaparecidos. Es un derecho que tenemos de saber”, finalizó.
El jueves 21 de julio se volverá a realizar la marcha de los apagones. A las 15 horas se saldrá de Calilegua para pedir verdad y justicia.
Fuente: Algo Personal – FM Noticias 88.1 MHz
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