Gatillo fácil: Continúa el juicio contra un policía por dispararle a un joven

Hasta el próximo viernes se desarrollará la audiencia de debate contra un efectivo policial acusado de dispararle a un joven en barrio Juan Manuel de Rosas de la ciudad de Salta, provocándole lesiones que afectaron su salud en forma permanente.
Hace 4 años Judiciales

Corría el 2013 cuando un año un policía disparó por la espalda de Juan Daniel Estrada. Hoy el joven está parapléjico y el efectivo llegó a juicio en libertad.

El celular sonó. Era Anabela, la hermana de Daniel que se comunicaba con su papá llorando 

– ¿Papá? 

– Sí ¿Qué pasa?
– Al pelado, la policía le pegó un tiro, está tirado en calle, dijo Anabela… y su voz se desplomó.
– ¿Quién le pegó un tiro?
– ¡La policía! una bala de plomo tiene. . . Apenas escuchó esto interrumpió el festejo de cumpleaños de una de sus hijas.

Tardó 15 minutos en llegar para ver sobre la calle Cafrune tirado a Juan Daniel. Su sangre brotaba desde la espalda armando un charco que llegaba hasta la vereda y se mezclaba con el barro.

Más de 8 años después la causa es juzgada en la Sala IV del Tribunal de Juicio del distrito Centro, contra José Walindo Figueroa por el delito de lesiones graves en perjuicio de Daniel Estrada.

Los jueces Roberto Faustino Lezcano, Norma Beatriz Vera y Martín Pérez, recibieron este martes, el testimonio de nueve testigos entre los que se cuentan dos efectivos afectados al móvil donde se desplazaba el acusado, testigos presenciales del hecho y profesionales médicos que intervinieron durante la investigación.

La audiencia inició el pasado viernes y está previsto que se extienda hasta el próximo 17 de diciembre.

Según relató el papá de Juan, su hijo junto a un grupo de amigos miraban el partido de Boca en una sandwichería mientras unos pibes se cubrían de la lluvia en el techito de una vivienda vecina; ahí aparecieron los policías del 911, que iban a comprar a la sandwichería y les dijeron que se retiren, pero los chicos no le llevaron el apunte, entonces se hicieron los prepotentes y le gritaron ¡pendejos no se hagan los cancheros porque los vamos a cagar a tiros!”. Juan se levantó a ver lo que pasaba y una lluvia de balas vino después. Cuando llegó su padre vio que le habían sacado la remera. El cuerpo de su hijo yacía sobre la calle de tierra. Tenía un proyectil de plomo que había sido disparada a quemarropa. “La bala le impactó cuando él estaba viendo lo que pasaba. Vio cómo le apuntaron al pecho para matarlo. Apenas pudo se dio vuelta para correr pero se desplomó en el acto. Esperó 45 minutos a que llegue una ambulancia”, rememoró.


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