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Según explicó el especialista, consultado sobre este hecho puntual, “a veces, no es la noticia sino es el emergente de algo que nos está ocurriendo anteriormente”, y señaló: “Una persona fóbica, una persona depresiva, una persona que no tiene los elementos o las defensas psicológicas necesarias, le puede afectar tanto que sería la última gota que rebalse el vaso y puede reaccionar así”. Por ello remarcó: “No lo tenemos que ver como una regla general, sino como un caso individual que en este hecho puntual ha ocurrido”.
En este punto, se refirió a las consecuencias de la falta de contacto, especialmente en adultos mayores. “El no sentirse querido, el no sentirse apoyado, el abandono.
En este caso, el abandono es terrible. No nos olvidemos que estamos viviendo una situación especial que ha pasado por diferentes etapas- sostuvo-. El primer shock ha sido levantarnos un día y saber que tenemos restricciones, que no podemos salir a la calle, que no podemos salir al vecino. Nos estamos mirando con cierta desconfianza. Hay personas que se sienten abandonadas, y todo eso produce un deterioro mental de tal forma, que la persona empieza a sentirse desvalorizada psicológicamente, la autoestima se siente terriblemente mal y genera angustia”.
Asimismo, explicó que en una persona que tiene una patología de base, entendiendo que la salud mental en estos momentos es fundamental, la misma se ha profundizado, y remarcó: “El que era fóbico, ha profundizado su fobia; el que tiene temor a la muerte, lo ha profundizado”.
“Es fundamental la contención familiar. Los solos y solas notarán que hablan a diferentes horas a sus amigos, buscando una palabra de contención. El relajamiento se da en estos casos donde la persona lo ve bastante distante al tema de contagiarse y, justamente, por ese hecho se han contagiado. Entonces, los recursos psicológicos se van minando cada vez más. El hecho de poder salir a la calle y no guardar la distancia prudente, hace que subestimemos la patología, uno se olvida, creemos que no va a pasar nada. Tenemos una suerte de falsa seguridad, y uno se olvida de que todavía estamos en situación de riesgo”, continuó Agüero.
Igualmente, recordó que “hay gente que está acostumbrada a estar sola y no le ha afectado, prácticamente, en nada”. No obstante, ante situaciones de riesgo, recomendó: “Lo primero que hay que hacer es escuchar al otro. No nos olvidemos que el otro necesita catarsis, la descarga. Lo bueno es escuchar al otro sin opinar, sin decir nada. Y una vez que la persona dijo todo lo que tenía que decir, uno pregunta qué se puede hacer, en qué puede ayudar, de esa manera hay una retroalimentación y un acompañamiento positivo”.
“Aislarse es lo peor que se puede hacer, y una de las peores características que tiene el covid es el aislamiento. Entonces, necesitamos sí o sí el contacto telefónico”, agregó para luego aclarar: “El paciente nuestro es el que consulta. El que viene a consultar por el abuelo sería nuestro acompañante terapéutico. Esta persona que ha venido a preguntarnos, a ella es a la que hay que ayudarla, darle las herramientas necesarias para que pueda contener a esta persona que no quiere venir”.
Fuente: Hora 7/ FM Noticias 88.1 MHz.
BH











