"Estuvimos como hasta las 8 de la noche tirándole tierra para tapar el cuerpo del tío"

CoVid-19: con un Estado ausente, en Morillo debieron enterrar a su propio familiar.
Hace 5 años Salta

El fin de semana se produjo en el departamento Rivadavia un nuevo fallecimiento de un paciente con síntomas compatibles con covid-19. Don Cruz, de 80 años, falleció de un paro cardiorespiratorio, había ingresado al hospital local con un cuadro respiratorio y no llegó a ser hisopado. Ante la falta de personal capacitado y preparado con los debidos elementos de bioseguridad, sus propios familiares debieron encargarse del sepelio. El hecho ocurrió en la localidad Coronel Juan Solá Morillo. 


“Tuvimos que enterrar a mi tío, él era como un segundo padre cuando éramos chicos”, contó con tristeza Beto Cruz, quién narró en detalle los difíciles momentos que debieron vivir ante la falta de respuestas por parte de las autoridades. Y es que, según señaló, una de las sobrinas de Don Cruz, que pertenece a la fuerza policial, dio resultado positivo para covid, aunque su tío nunca llegó a ser diagnosticado con la enfermedad. “En ningún momento dice que ella tuvo contacto con él. Puede ser un virus que ya se desparramó”, contó.


Asimismo, aclaró que no se le realizó el hisopado a su tío al llegar al hospital al relatar: “No se le hizo el hisopado, se le hace el hisopado cuando se corta. Cuatro o cinco días antes de que se corte empezó con una gripe, después tenía una infección urinaria, esa tarde que lo llevaron al hospital le hicieron una placa y salió como que tenía una neumonía. Lo hacen quedar internado y esa noche se corta, como a las cuatro o cinco de la mañana”. 


Igualmente, Beto indicó que su tío fue internado en la sala preparada para pacientes con covid. “Desde el comienzo lo han llevado para ahí. Él iba con un principio de infección urinaria y con la tos que él tenía le hacen una placa y le sale como una neumonía. Al otro día a la mañana tenían que hacerle el hisopado y no llegó. A la noche estaba muy nervioso, al verse con oxígeno se puso peor y ahí le agarró un infarto”, recordó.


Siguiendo con su relato, agregó: “Nos tocó enterrarlo el día sábado porque me dijo el doctor que el hospital se hacía cargo de todo lo que era legal, antes del entierro. Después ya pasaba, supuestamente, a cargo del municipio, del COE del municipio el tema del entierro, cavar la sepultura para enterrarlo. Y yo me confié. Quedamos yo y mi primo porque el director del hospital me explicó cómo era la parte, el procedimiento de acompañar al cuerpo. Quedamos yo y mi primo a esperar que llegue el sepelio para que trasladen el cuerpo. Estuvimos más o menos hasta las cuatro (de la tarde) esperando que llegue”.


“Cuando llegó, ellos pusieron un cajón, me preguntan si ya está la gente del cementerio para que reciban el cuerpo y lo larguen a la sepultura. Le digo ‘ya me dijeron que sí, que ya tiene que estar la gente’. Así que nos fuimos, yo me fui con mi primo detrás en la moto, llegamos allá y no había nadie. Estuvimos como media hora, llamé al hospital preguntando, me dijo ya llamo y te soluciono el tema, ya pregunto quién va a ir. En eso se presentó un chango, de short y de ojotas, a decir que él era el que estaba mandado para que entierren al cuerpo”, continuó Beto. 


Y añadió: “En eso ya llegó mi hermano. Le dice ‘Pero así vos no podés hermano hacer el procedimiento del entierro. Vos tenés que tener tu equipo, tiene que darte la Municipalidad guantes, todo lo que es de bioseguridad’. Él dice ‘¿por qué falleció él?’. Le digo ‘por un paro cardíaco y sospechan que puede ser de covid’. Tenía una fosa cavada, parecía que hace tres o cuatro días tenían cavada la fosa porque la tierra estaba dura. Entonces, el chango se vuelve a la Municipalidad, dice ‘ya volvemos nosotros’, y se fueron. Después viene el chango que hace de capataz a decir que se han desanimado los changos que han venido. ‘No hay quién lo entierre’, dice”.


“¿Qué no tienen equipado ustedes? ¿no se han preparado para estos casos algún equipo?”, consultó otro de los sobrinos del fallecido al personal del cementerio. “No, no hay nada”, fue la respuesta que recibieron y, según contó, el trabajador les aseguró que en los casos de fallecimientos por covid “la misma familia se tiene que hacer cargo”. Al respecto, Beto recordó que desde la empresa aseguradora les prohibieron tocar el cuerpo del difunto. 


En ese momento, los familiares decidieron regresar al hospital en busca de alguna solución ya que, incluso, en el propio cementerio no tenían palas ni ningún otro elemento para realizar ellos mismos el sepelio. “Yo me vuelvo a hablar con el gerente del hospital, el doctor Cardozo, le digo ‘doctor, ¿hasta qué hora vamos a estar con el cuerpo? Usted me dijo que ya había gente de la Municipalidad’. Me dice ‘Beto, si ya estaba todo para que vayan’. Le digo ‘Se han desanimado la gente, no tienen equipo, no tienen nada’”, agregó conmovido a su relato.


“Nosotros, más o menos, entendemos y vemos las noticias, cómo es un entierro, más en estos tiempos. Sea o no sea muerte por covid hay que tomar precauciones. Yo entiendo eso y eso le dije al doctor. Le dije ‘la gente no tiene nada’”, continuó Beto con preocupación y luego amplió: “En ese momento han llegado dos changos, uno que es encargado de la fumigación en la entrada del pueblo, que tiene sus equipos. Dice ‘yo, con dos más que busque, o los del seguro se hagan cargo y me ayuden a largarlo, así no está el cuerpo ahí’. Le digo ‘bueno, hágame el favor’. La gente del seguro me dice ‘no, nosotros no nos hacemos cargo, nosotros lo dejamos al cuerpo aquí y nos vamos porque tenemos muchas cosas para hacer’”. 


“Yo los entendí- agregó-, ya eran las siete y media. Le dije al doctor, lamentablemente, ‘demé un equipo de bioseguridad para nosotros hacernos cargo, porque no puede ser que el cuerpo quede ahí hasta qué hora’. Él saca los mamelucos, me da ahí el doctor Cardozo el mameluco. Nosotros estuvimos a esas horas corriendo, equipándonos antes de entrar, y entrar a largar el cuerpo. Nos daba mucha pena, tristeza, rabia que la Municipalidad no tenga todavía gente preparada para estos casos. Demasiado tiempo creo que tenían para preparar. Ni siquiera una piola para largar el cuerpo. Ahí estuvimos como hasta las 8 de la noche tirándole tierra para tapar el cuerpo del tío”. Fue así que, provistos de mamelucos- hechos de tela ecológica-, guantes, barbijos y antiparras que les dieron desde el hospital, los propios familiares se ocuparon del sepelio de don Cruz. 


Fuente: Sapo de otro pozo/ FM Noticias 88.1 MHz. 

BH.