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DDN. Desde que inició la cuarentena aumentaron las denuncias por violencia de género. Además, en Argentina, se registró un femicidio cada 32 horas, desde el inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Carolina Morel cuenta su historia y visibiliza la ineficacia del Estado.
“Soy una mamá de 7 hijos, estoy en la casa de mi madre desde hace 6 años, tengo 5 niños menores y soy víctima de violencia de género. Unos años atrás mi caso se hizo público porque el papá de mis hijos me apuñaló y recibió la condena de 12 años de prisión efectiva”, contó con angustia.
“Lamentablemente en la casa de mi mami sigue habiendo violencia. Me cansé de hacer denuncias contra mis hermanos. Mi hermano ayer intentó matarme con un hierro. Ingresó a mi pieza”, relató Carolina y lamentó la inacción de la justicia. “Hasta que no pasa algo grave, como una muerte o un intento de asesinato nadie hace nada”, denunció.
Carolina cuenta que tiene un terreno propio pero el inicio de clases y ahora el ASPO le impidieron mudarse, dejándola entrampada con su agresor. Pese a que la justicia impuso una consigna policial, le informaron que por la disminución de personal “capaz a las 10 envían a alguien”. “Me estoy retirando de mi hogar, me voy a mi terreno donde tengo una pieza precaria, no tengo baño, no tengo luz, no tengo agua, no tengo nada. Lo mismo me voy a resguardar por mi integridad y la de mis hijos”.
“Son 7 u 8 denuncias las que tiene mi hermano. Hay medidas cautelares desde hace tiempo, pero a él no le importan las medidas del juez, no las acata ¿Qué están esperando? ¿Qué haya otro asesinato?”, afirmó. “Con mi ex marido hubo 60 denuncias y hasta que no me apuñaló la justicia no hizo nada”, expuso con angustia.
Entre las medidas impuestas por la justicia se encuentran la prohibición de acercamiento, prohibición de palabras agraviantes, prohibición de maltratos tanto físicos como psicológicos.
Carolina también denunció que no hubo ningún tipo de contención de parte del Estado luego de que su ex pareja fuese sentenciada por ejercer violencia de género. “Nunca vinieron a ver como estamos, si tenemos para comer o cómo vivimos. No hay justicia”.
“Ahora con la cuarentena no hay nadie en la ciudad judicial. No actúan, no hay nadie. Yo estoy pidiendo auxilio, auxilio a la comunidad, a algún juez que nos ampare”.
“A veces mi sobrino, un chiquito de 4 años, se manda una macana y se esconde debajo de la cama. Él con un palo del baño va a sacarlo de ahí, le apaga las luces para que tenga miedo ¿Quién ve por esas criaturas que están desamparadas?”, contó.
Fuente: Todas las voces todas/FM Noticias 88.1 MHz











