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DDN. Esta mañana se reunieron integrantes del Foro de Observación de la Calidad Institucional de Salta (FOCIS) con miembros del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) a fin de analizar algunos aspectos referidos a la reforma constitucional. Armando Caro Figueroa, integrante del FOCIS, habló al respecto y definió algunas de las modificaciones que consideran necesarias. Además, se refirió a la actuación de la clase política frente a la crisis en el norte provincial y aseveró que “hay sectores del mundo de la política y del mundo económico que en lugar de arremangarse y buscar soluciones para el drama de Rivadavia y de Santa Victoria, lo que están haciendo es usar ese drama como un pretexto, como un argumento para mejorar sus negocios”.
Inicialmente, el referente destacó que “la principal inquietud es que Salta está atrasada culturalmente, económicamente y socialmente, y de ese atraso surgen cuestiones cotidianas como las que pasan en el norte con el hambre y la muerte”, mientras que sobre la posible reforma constitucional observó: “Primero, hay que cumplir la Constitución vigente; segundo, hay que hablar de una reforma de las instituciones, porque algunas dependen de un decreto del gobierno, de una resolución de un ministro, no todo depende de la reforma de la Constitución”.
Además, remarcó: “Si hubiera una reforma de la Constitución amplia, abierta a la participación de todos los sectores políticos, sociales y culturales que hay en Salta, nosotros podríamos estar de acuerdo. Ahora, si esa reforma es para poner nueve jueces en la Corte, para hablar solamente de los mandatos que en lugar de tres sean dos, nosotros estamos en desacuerdo porque esa es una trampa”.
Así, según opinó Caro Figueroa, algunas de las modificaciones que deben realizarse son las referidas a los planes de estudio de la Escuela de la Magistratura “para cambiarle la formación jurídica que tienen los jueces, que es muy atrasada, conservadora y reaccionaria”. “Esta es la justicia que tenemos”, aseguró y dijo: “Luego tenemos que cambiar también el funcionamiento del jurado de enjuiciamiento, es decir toda la estructura. Y lo más importante de todo es eliminar los superpoderes que tiene la Corte”.
En este sentido, remarcó que “la Corte de Justicia de Salta es una entidad excesivamente poderosa que usa su poder para resolver asuntos a favor de la cultura dominante y también para controlar a los jueces inferiores”.
Consideró entonces que la intención del gobernador Gustavo Sáenz de ampliar la Corte “puede ser responder a pactos preelectorales que haya tenido”, aunque resaltó: “El resultado para el ciudadano común y para nosotros es que eso marcará un retroceso y que el gobierno es más de lo mismo”.
“Es una mala idea porque da la impresión, o quiere dar la impresión, de que si en lugar de siete hay nueve los asuntos irán mejor y más rápido, y no- continuó-. El problema que tiene la Corte no es el número de jueces que tiene sino la cultura política y jurídica en la que abreva la Corte, y en su decisión de ser permeable a las directivas del Gobierno provincial. Lo que está haciendo el Gobernador y la gente que lo apoya es consolidar una Corte reaccionaria, conservadora, que está fuera del tiempo de los cambios jurídicos que han ocurrido en el mundo y en la Argentina en 1994, y que en lugar de que sean siete personas las que ganan su buen sueldo sean nueve”.
Y es que para el referente, “lo que hay que hacer es cambiar la Corte empezando por cambiar el Consejo de la Magistratura y eliminar poderes que la Corte tiene y que no debería tener, por ejemplo el Tribunal Electoral”. “La Corte debiera abrirse al control, debiera tener un tribunal de ética judicial independiente, y no lo tiene. Debería habilitar el acceso a la información pública, como lo dice la ley nacional, y la Corte no lo hace porque prefiere seguir en el oscurantismo”, detalló.
Por otro lado, y teniendo en cuenta la emergencia sociosanitaria declarada en el norte provincial, Caro Figueroa cuestionó que “Salta es un Estado monolítico, donde una mayoría electoral que está formada usando recursos del Estado, a través de la publicidad oficial y de recursos del Estado, impone su noción cultural al resto de la sociedad, y esto está mal”. “Una república democrática debe tener espacio para todas las minorías y debe tener elementos de promoción de culturas alternativas, cosa que en Salta no existe”, dijo.
“Los problemas que tiene Salta desbordan a la simple caracterización de la Corte de Justicia. Son muy profundos, algunas son cuestiones culturales, otras cuestiones políticas que hay que reformar o por lo pronto debatir”, observó el referente del FOCIS al tiempo que insistió en relación al atraso que se presenta en la provincia, que figura “a la cabeza de los peores índices sociales que tiene la Argentina” según sus propias palabras.
“Daría la impresión de que esto no sensibiliza a la clase política. Los dirigentes políticos tienden a creer que esto es una especie de fatalidad frente a la cual no hay remedio, y desde el FOCIS lo que estamos planteando es que a esto hay que ponerlo en cuestión, que tenemos que debatir que las instituciones que hoy representan a mayorías ficticias deben reformarse para abrirse a la pluralidad real que tiene la Salta cotidiana”, continuó con su análisis lamentando que “hay sectores del mundo de la política y del mundo económico que en lugar de arremangarse y buscar soluciones para el drama de Rivadavia y de Santa Victoria, lo que están haciendo es usar ese drama como un pretexto, como un argumento para mejorar sus negocios, y a eso hay que ponerlo en cuestión”.
Fuente: Todas las voces todas/ FM Noticias 88.1 Mhz.











