Continúan los reclamos de las comunidades por el trato en salud y la gran cantidad de necesidades

“No hay nada, totalmente no hay nada. No llega nada”, lamentó una de las autoridades de una comunidad de Tartagal.
Hace 6 años Interior

DDN. Esta tarde, la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas- INAI-, Magdalena Odarda, se reunirá en Salta con autoridades originarias en el marco de la implementación del Plan Argentina contra el Hambre. Sergio Simplicio, autoridad de la comunidad wichi Misión La Loma de Embarcación, expresó la necesidad de la comunidad que representa de participar de dicho encuentro y aseveró: “Hay gente que quizá tiene poca vestimenta y eso no les permite estar dentro de un diálogo, de una mesa, siendo representante de una comunidad, y yo creo que eso debe terminarse y aceptar dialogar con gente de otro color, otra cara”.

“Nosotros, prácticamente, hemos quedado afuera”, lamentó el referente quien manifestó: “Somos un pueblo grande y queremos dialogar también, presentar nuestras necesidades”.

Igualmente, se mostró conforme con la llegada de la titular del organismo a Salta. “Nos alegra mucho porque dependemos de ellos también”, dijo al tiempo que sobre sus expectativas en relación a la gestión de Odarda expresó: “Vamos a ver cómo va, seguramente se va a ver a futuro lo que ella pretende hacer por los pueblos originarios. Ayer estuvo reunida con la gente de Tartagal en la sede del IPPIS- Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta- ya conversaron y lleva un informe que presentaron los hermanos de Tartagal. Hoy, tengo entendido que se va a Santa Victoria con otras comunidades”.

Consultado sobre la asistencia a las comunidades, particularmente en el marco de la declaración de la emergencia sociosanitaria, aseveró que aún no llegó nada y subrayó: “El análisis que uno hace es que en estos tiempos la política que está puesta no está funcionando y no tenemos una participación al gobierno. Es por eso que, para mí, que están creciendo estas cosas”.

Asimismo, enfatizó: “Está pasando de todo. Hay poca atención, pocos médicos, pocos enfermeros”, mientras que sobre la entrega de leche y el refuerzo estival puntualizó: “Por ahora, están desordenadas las cosas por lo que yo conversé con algunos agentes sanitarios. Por ahí los mandan, por ahí no. A veces les toca recorrer distintos lugares de dónde vive y no cuentan con el equipo. Por ahí se tienen que ir en bicicleta, en semejante calor. Así funciona el trabajo de ellos”.

“No hay una charla firme y concreta con los dirigentes, con las organizaciones que hay. Y yo digo que se tiene que realizar esa charla, hacer una mesa y ya apartar la discriminación. Hay gente que quizá tiene poca vestimenta y eso no les permite estar dentro de un diálogo, de una mesa, siendo representante de una comunidad, y yo creo que eso debe terminarse y aceptar dialogar con gente de otro color, otra cara”, aseveró en cuanto a la relación con las autoridades municipales. “Esto debe terminarse, aceptar la política del dirigente wichi, de toba, guaraní, lo que sea, y llegar a un diálogo firme para acompañarlos”, agregó.

Así las cosas, el dirigente lamentó que no observa cambios beneficiosos en la comunidad, sumado a la problemática de la propiedad de las tierras. “Las leyes no se están cumpliendo porque hay una ley que nos ampara pero no está pasando nada. Lo que es la territorial- Ley Ordenamiento Territorial- no está funcionando. Hay tierras que están usurpadas por extranjeros o por extraños”, dijo al respecto.

Finalmente, señaló que durante la mañana de hoy se encontrarían realizando un corte al costado de ruta “pidiendo tener esa charla ansiada con la presidenta del INAI en este año”. “Vamos a dar una mala imagen hacia el pueblo pero sentimos que tenemos ese derecho de protestar”, sostuvo aunque anticipó que “posiblemente el jueves- Odarda- vaya a Embarcación, pero no es nada seguro”.

Necesidades en la comunidad La Mora 2 de Tartagal: “Aquí no hay merenderos, no hay nada”

Anastasio Flores, miembro de la comunidad wichi La Mora 2 de Tartagal y tío de uno de los niños fallecidos por desnutrición semanas atrás, denunció las problemáticas que los afectan, entre ellas la falta de agua y de asistencia alimentaria.

“Aquí hay 22 familias que están afectadas y no tenemos agua, aquí no hay alumbrado público, hay muchos chicos que no reciben merendero y otras cosas más”, aseveró el dirigente dejando entrever la falta de asistencia del Estado en la comunidad. “Hace tiempo que yo dejé notas y hasta ahora no pasa nada. Hace como tres días estuve en Salta y presentamos otra nota”, agregó.

Asimismo, subrayó: “Acá hay muchos chicos que no reciben nada, ni bolsones, hasta los grandes, los ancianos, hay otros discapacitados y nadie puede ayudarlos. Nadie viene a ayudar a la gente”. “El agua se saca con una manguerita que no tiene presión, sobre ruta 86 en Tartagal. La gente va hasta la ruta 86, ahí está peligroso, y con semejante calor que hace hay una señora que va con los chicos. Para nosotros es muy peligroso y es eso lo que no queremos. Por eso pedí a Aguas del Norte que por favor mande un camión con agua”, señaló Flores.

“Aquí en La Mora murió un chiquito por desnutrición”, recordó afirmando que no cuentan ni siquiera con un merendero en la zona. “No existen aquí, hay comentarios de que existen pero aquí no hay merenderos, no hay nada. Hay una señora que tiene un bebé y no tiene para comprar leche, la leche es muy cara. Hay- una salita- en la entrada sobre ruta 86 pero ellos no dan leche. No hay nada, totalmente no hay nada. No llega nada, lamentablemente. En escuelas abiertas no vienen más los cocineros. Son como cuatro comunidades las que están afectadas y no tienen agua”, dijo.

En materia de salud, denunció que en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal “hay algunos chicos enfermos, lo llevan al nene y no le dan atención”, y relató sobre la precaria situación: “No sé qué es lo que tienen los médicos. Para comprar los medicamentos, nosotros somos aborígenes, no tenemos plata. Hay una farmacia que está adentro pero a veces no tienen los medicamentos. Entonces quedamos como estamos”.

En Misión Carboncito piden un terciario para los jóvenes

Referentes indígenas de esa comunidad se reunieron con legisladores y funcionarios. Pero hasta ahora no reciben respuestas. También les falta agua.

Referentes de la Comunidad wichi Misión Carboncito vienen gestionando la reapertura de un instituto terciario para posibilitar que los jóvenes indígenas y criollos de la zona puedan estudiar. El pedido data de 2016 y se repitió en 2017, 2018. “Nunca tuvimos respuesta”, en palabras de Rosa Rodríguez, auxiliar bilingüe.

El 20 de enero pasado referentes (algunos están en la foto arriba) de 15 comunidades indígenas establecidas al costado de las rutas 81 y 53 y de Embarcación, recorrieron los más de 300 kilómetros que los separan de la ciudad de Salta para reunirse con el senador provincial Walter Cruz, integrante del pueblo kolla, y con la secretaria de Educación, Roxana Celeste Dib. Pidieron que se cree un instituto terciario en Carboncito, donde se siga dictando la carrera de Profesorado de educación primaria con orientación en educación intercultural bilingüe. Volvieron sin respuestas, es más, la funcionaria ejecutiva les dijo que no conocía el caso y lo iba a revisar antes de darles una respuesta. Esa respuesta todavía no ha llegado.

Misión Carboncito, donde residen unas 850 familias, está en el departamento San Martín, en jurisdicción del municipio de Embarcación. “Nosotros venimos a Salta capital por el tema que nos preocupa, (...) la continuidad del terciario y ampliación de carreras” porque “nosotros vemos que hay muchos chicos que quieren estudiar y no pueden” porque Embarcación queda a 35 kilómetros “y por la situación económica no pueden ir a seguir carreras en Embaración, por eso nosotros pedimos la continuidad de la terciaria en Carboncito para que todos los que son humildes, tanto los criollos como los paisanos míos, estudien”, se explicó Mario Ferreyra, autoridad comunitaria. Y exhibe las pruebas, los pedidos que vienen presentando año tras año.

El terciario será, dice, “para bien de todos”, indígenas y criollos. En 2017 había 60 adolescentes y jóvenes que querían continuar una carrera, cada año se suman más, “y es muy triste” que no puedan seguir estudiando. Calcula “por lo menos cien alumnos”, entre indígenas y criollos de las localidades cercanas Hickman, Dragones, Embarcación, y de Pichanal e Hipólito Yrigoyen.

“La situación económica” impide que los chicos puedan ir a estudiar a Embarcación, donde hay un terciario privado. Costear el traslado, el alquiler de una habitación y la cuota se hace cuesta arriba. “Por eso hay mucha gente humilde de Embarcación, criollos, que están esperando que se abra nuevamente la carrera terciaria en Carboncito para que ellos puedan asistir en esa institución”.

En Carboncito viven de la carpintería, otros trabajan el carbón o hacen artesanías, “algunitos tienen planes sociales”.

“Una vida que merecemos”

Ahí funcionó un anexo del Instituto Superior de Formación Docente, que representó una oportunidad para seguir estudios superiores. Pero solo fue por una promoción, de 2016 a 2019, y ahora “los chicos se reciben y quedan como en la nada, no tienen donde trabajar y terminan en los vicios. Los chicos piensan que para ellos la vida no tiene valor”, lamenta Rodríguez. Dice que por eso “la idea de los mayores” es conseguir que se cree un terciario propio, porque ven en la educación una herramienta para “vivir una vida que creo que nos merecemos”.

“Tantos años estamos olvidados”, dijo. Rosa hizo la secundaria en el colegio de Padre Lozano, otra comunidad wichi vecina a Carboncito. Fue la segunda promoción del único secundario de la zona, que no pudo seguir estudiando, “duele en el alma, queda una herida”, describe.

Lozano está a seis kilómetros de Carboncito. Los estudiantes cubren esa distancia como pueden, caminando, en bicicleta, en moto. Rosa iba todos los días en bicicleta, una gran ayuda, salvo que llueva, y entonces hay que cargarla y “llegábamos a las 4 de la madrugada” a sus casas. Ahora, sin haber tenido alternativas para continuar estudios superiores, “esos alumnos se dedican a las artesanías”.

“Estudian y después no saben cómo van a terminar. Nosotros los grandes sí sabemos como van a terminar”: si van a la ciudad, abandonarán los estudios porque por “la situación económica” sus familias no los pueden sostener, “a veces no tienen ni para comer”. “Vivimos en situación, en lugares muy vulnerables”.

Aquí tampoco se come

El viernes último Rosa y otros referentes comunitarios viajaron de nuevo a la capital provincial. Participaron de un encuentro de cooperativas y entregaron notas contando que les falta el agua para consumo humano. Y que hay desnutrición.

En esas circunstancias hablaron con la senadora nacional Nora Giménez (FdT). “Le comenté eso de que nosotros tenemos diferentes problemas dentro de lo que es la pobreza en las comunidades. Y le dije que nos falta agua, por ejemplo, ya no sale agua en Carboncito, por eso estamos preocupados, dejamos notas en todos lados”.

“Le comenté que tenemos problemas de educación (...) y más sobre el tema del agua, y la desnutrición”. “Yo sé que la gente todo el tiempo hace sopita en la casa. Eso produce muchas cosas, desnutrición, anemia y más la falta del agua y la preocupación más urgente es el agua, porque nosotros decimos si no tenemos el agua no podemos sembrar, y cuando uno siembra, por lo menos se saca de la huerta una verdurita, con eso se puede hacer sopa. Pero si no tenemos agua no podemos hacer nada”.

Carboncito tiene una red de agua que ya tiene unos 20 años, y “cuando hace calor el agua sale poquitito, unas gotitas, porque las cañerías ya no dan más y sale mucha basura, están rotas, a algunas no les sale nada porque están trancadas”.

Las autoridades comunales presentaron notas al municipio pero no recibieron respuesta. “Hay gente que no tiene (agua), están cavando el suelo para poder sacar una gotita de agua y eso me preocupa mucho y el intendente (Carlos Funes) no toma carta en el asunto, hace como tres meses que yo planteé y al intendente anterior (Alfredo Llaya)” y al actual, “y no hay respuestas”, completa Ferreyra.

La red de agua se nutre de un pozo profundo que está en la escuela, es el “pozo 656 que se ha perforado en 1994, era un presupuesto de $701”, pero está agotado y el agua sale turbia. Por eso piden que se construya otro pozo. “Hace falta una nueva perforación, porque hay mucha diarrea, además que no tenemos enfermero y es muy triste lo que está pasando la población de Carboncito”.

Fuente: Todas las voces todas/ FM Noticias 88.1 Mhz.- Salta 12

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