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DDN. La estamos pasando mal, estamos partidos de tristeza. En solo seis días murieron tres niños que reflejan el sufrimiento que vivimos cotidianamente en nuestras comunidades: nos falta agua potable, alimentos, trabajo y hasta la documentación, hace décadas. Ayer vinieron los funcionarios para firmar un convenio contra el hambre por las Tarjetas Alimentarias, pero hay que tener en cuenta que venimos de épocas muy crudas y que quien es indocumentado nunca podrá, siquiera, recibir la mínima ayuda estatal. Somos la muestra de un abandono total de personas por parte del Estado: morimos de hambre porque hay demasiadas familias sin trabajo, aisladas, estigmatizadas, marginadas y así sufren de desnutrición y deshidratación tanto chicos como ancianos. Hay quienes reciben alguna mínima ayudita, pero es para paliar la situación: un bolsón de comida cada tanto y ya. Si nos lo dan hoy, mañana ya no lo tenemos; es un kilo de harina, de arroz y aceite, pero no alcanza. Imaginen las familias más numerosas que deben racionarlo en tantas partes.
Están recorriendo las imágenes de nuestras comunidades originarias porque fallecieron tres chicos: dos desnutridos y el primero murió por deshidratación, agravados con infecciones gastrointestinales, diarreas. Al primero, Darío, de la Comunidad La Mora 1, lo llevaron al hospital pero no lo querían internar, terminaron trasladándolo de urgencia al Hospital Materno-Infantil de Salta Capital, a 360 kilómetros de Tartagal. Murió la madrugada siguiente. Esto es de siempre: hace cuatro años murió un nene por desnutrición y recién ahí llegó la gente de Primera Infancia de la provincia, venían y sacaban datos, se llevaban informes pero jamás hacían nada.
Nosotros vivimos reclamando por nuestro territorio porque vinieron muchos empresarios que marcaron todo lo que nuestros abuelos araban, que hoy son territorio de disputa por intereses económicos, pero no son territorios de derechos. Ponen un alambrado y dicen que es privado; nos sacan con la policía y nos pueden meter presos si pasamos esos límites. Sentimos que estamos atropellados por la Justicia y los empresarios, que nunca van a apoyar a las comunidades. Se adueñaron de nuestro territorio y de nuestra riqueza que viene del monte.
Cuando llegó el macrismo prohibió el corte de madera y desde el gobierno provincial de Juan Manuel Urtubey dijeron que nosotros eramos “taladores del monte”. Somos originarios, sabemos hacerlo, creamos artesanías, madera, postes u horcones pero a ellos no les importó dejarnos sin trabajo, sin nuestras artesanías ancestrales. Inmediatamente, el entonces gobernador lanzó planes enormes de tala por negociados propios. Al prohibirnos nuestra actividad económica, el hambre creció en la provincia y se hizo más fuerte. De parte del gobierno macrista nunca recibimos nada, cuando la ayuda canalizaba por la Municipalidad de Tartagal, no llegaba a los comedores y merenderos.
Tristemente siguen muriendo los chicos y duele demasiado. Hay demasiada gente que no sabe cómo la pasamos, que pasamos hambre, que nos tienen olvidados, que muchas noches cenamos té. Las puertas están abiertas para que vengan a conocer a las comunidades salteñas y vean cómo vivimos en emergencia. Pero además de ver, principalmente, vengan a hacer.
* Cacique de la Comunidad Wichi Kilómetro 5 y coordinador de la Asociación Indígena de la República Argentina.
Fuente: La Garganta Poderosa











