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DDN. Vendedores ambulantes y artistas callejeros son las principales víctimas de la represión policial. Francisco, un abuelo de 52 años, y Jeremías, de 18 pero que trabaja en la calle desde los 6, padecen la violencia del estado, sólo por intentar sobrevivir y llevar un plato de comida a sus casas.
Rocío Guerrero, vecina del barrio Los Pinos I, detrás de la rotonda del colegio San Pablo, denunció la persecución de parte de la policía a trabajadores ambulantes en la zona. “Vienen acosándoles y amenazándolos con quitarles la mercadería, le toman el nombre y el apellido. Ellos preguntaron y les dijeron que la orden viene de superiores”, relató Guerrero.
Francisco, de 52 años, trabaja en la zona y contó que hoy está vendiendo parasoles para los autos a 300 pesos cada uno. Calculó que vende un promedio de 4 o 5 parasoles los días de mayor venta y que por ahora tienen un costo de 180 pesos, pero que está sujeto al dólar. “A mí se me cortó todo, ir a pasear, compartir con los nietos”.
“Viene el móvil y nos dicen: muchachos retirensé, está la cámara. Nos mandan desde monitoreo y nos dicen que se retiren, es un solo aviso y si no se retiran cuando de la vuelta vengo, recojo la mercadería y los llevo a la alcaldía”, comentó con angustia Francisco.
Contó que vive en el barrio San José y que para llegar a la rotonda toma un colectivo que lo deja en el centro y desde allí va caminando para no tener que pagar otro boleto. “Voy juntando las monedas. Es muy feo, nosotros nos quedamos con todo el sol, la lluvia. Estamos desde las 10 de la mañana hasta las 2 o 3 de la tarde”, expuso.
“Nunca tuve un trabajo en blanco. Cada vez que voy a buscar trabajo hay una fila de 10 cuadras y los avisos que salen en el diario a veces te pagan y a veces no. Ya trabajé con un herrero, tuvimos 2 semanas y nunca me pagaron”, manifestó y agregó: “A veces me preguntan cuánto por hacer una reja, les digo 2 mil pesos y prefieren dejarlo para más adelante. Toda la gente está apretada”.
“Yo tengo 3 hijos, ya son grandes. 2 trabajan, el tercero lo hace conmigo. Los otros dos me ayudan, me invitan a comer a su casa o me dan si necesito pagar una cuentita. Yo no quiero molestar a mis hijos, ellos tienen sus gastos, pero si estoy muy ajustado con alguna cuenta los voy a ver y les digo que no tengo ni para pucherear”.
Jeremías es artista callejero y hace malabares en el semáforo que se encuentra allí contó: “No se hace mucho haciendo malabares, hasta las 2 de la tarde como mucho llegas con 200 o 300 pesos. Con eso llegamos para comprar unas milanesas, usted ha visto, ya no se pude hacer nada. Cuando hacemos un poquito más compramos un champú, un jabón”.
“Yo le pediría a los políticos que nos dejen trabajar. Acá los policías te llevan, te pegan, todo. Hace 2 semanas me llevaron, me tuvieron 3 horas en la comisaría y después me llevaron y me tuvieron 3 horas más en la Alcaldía”, contó con mucha preocupación.
Con 18 años, Jeremías no puede acceder a un trabajo formal. “Yo laburo desde los 6 años en la calle. Vendía tarjetitas, pero desde hace 6 o 7 años que vengo al semáforo”.
“Yo vivo con mi mamá que tiene cáncer en los huesos. Si hacemos 200 o 300 tenemos para la olla del día”, comentó con angustia.
“Ayer pasó David Leiva, también pasó Sáenz, pasan muchos por acá y el único que me dio 50 pesos fue David ¿Qué van a dar? Más plata tienen, más plata quieren para sus bolsillos”, comentó.
“Acá había uno que se disfrazaba de payaso, agarraron y lo alzaron los de GOPAR, al otro día vino todo morado, todo golpeado. Ahora ya no viene porque la policía le pega”
Fuente: Algo Personal/FM Noticias 88.1 MHz











