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DDN. La cotización del dólar ya se aproxima a los 45 pesos en el centro porteño, en las pizarras de las entidades bancarias. El Banco Galicia ofrece la divisa estadounidense a 44,80, mientras que el Banco Nación fijó el valor, al mediodía, en 44,70. A nivel mayorista, el dólar opera desde la mañana para la venta a 43,83 pesos, 2,5 por ciento sobre el cierre de ayer.
La fuerte caída del peso argentino frente al dólar es empujado por la actitud de fondos de inversión del exterior que están dolarizando sus carteras: esto es, que venden bonos y acciones argentinas, para pasarse a dólares. La devaluación del peso es acompañada por el derrumbe de los ADR argentinos en Nueva York (títulos representativos de acciones de empresas argentinas que cotizan en Wal Street) y de los bonos de la deuda soberana. Las acciones de bancos argentinos suman un descenso del 12 por ciento en Wall Street entre la variación de ayer y la de las primeras horas de operaciones de hoy, lo cual se verá seguramente reflejado en el movimiento bursátil local (en la Bolsa de Buenos Aires, el índice Merval ya desciende 2,5 por ciento a las 12). Los bonos de deuda con legislación argentina también caen en fuerte en la plaza internacional, lo que tiene reflejo inmediato en el aumento de la tasa de riesgo país, ya próxima a los 800 puntos.
Si bien se observa un derrape generalizado de las monedas regionales frente al dólar en la jornada (caen el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano), en el caso argentino la incertidumbre y la sensación de desmanejo de las autoridades potencia aún más la huida de los capitales de los activos locales. El gobierno tiene todas sus fichas apostadas al respaldo financiero del FMI, último prestamista para sostener el modelo, que evalúa la autorización para transferir en los próximos días un nuevo tramo del crédito contingente (stand by) por poco más de 10.800 millones de dólares.
“Imaginemos si acá los argentinos hablásemos argentino y los peruanos, peruano, y los bolivianos, boliviano, y necesitásemos traductores para hablar con los uruguayos”. Con esa frase el presidente Mauricio Macri intentó graficar la importancia del lenguaje al inaugurar el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebra en Córdoba con la presencia de los reyes españoles. En una breve intervención, en la que no faltaron algunos enredos discursivos, el mandatario definió a la lengua como “nuestro mayor activo, la riqueza mejor distribuida de nuestra comunidad”, aunque en su discurso decidió no mencionar a ningún escritor hispanohablante.
Por el contrario, Macri prefirió hablar de “la primer (SIC) vuelta al mundo”, al referirse a la expedición comandada por Juan Sebastián Elcano tras la muerte de Fernando de Magallanes. “Fue financiada por la corona española”, agregó en el segundo cumplido de su discurso hacia Felipe VI y Letizia. “No queremos que se vayan”, había dicho previamente al lamentar que se terminara la visita oficial de estos últimos tres días en la que tantos elogios se prodigaron.
A pesar de haberse equivocado en una regla básica del lenguaje, en la coordinación entre el sustantivo y el adjetivo, luego se vanaglorió de los resultados que obtuvieron los estudiantes argentinos en el Operativo Aprender del año pasado. “Un chico que no comprende lengua probablemente no comprenda Ciencias Sociales ni Ciencias Naturales”, resaltó arrastrando la lengua y pronunciando un poco entendible “probablemente”.
En otro pasaje de su discurso, se animó a hablar del potencial transformador de la lengua. “Está viva, cambia como cambiamos nosotros. La lengua ahora wasapea, tuitea, chatea, se viraliza, se mueve en todas las direcciones en las que se mueve nuestra sociedad y nuestra cultura”, subrayó.











