Para el 2029 se prevé una pérdida de 4 millones de hectáreas de bosque nativo en el Gran Chaco Argentino

La tala indiscriminada se concentra en Chaco, Salta y Santiago del Estero.
Hace 7 años Salta en medios nacionales

DDN."Chaku" es una palabra quechua que quiere decir "territorio de cacería". El Gran Chaco se extiende por la Región del Norte Grande argentino, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur (Brasil), entre los ríos Paraguay y Paraná; y el Altiplano andino. Desde hace tiempo arrasan con el ecosistema de esos territorios. En la Argentina, durante los últimos 35 años hemos perdido 12 millones de hectáreas de zonas boscosas en la región chaqueña, lo que significa aproximadamente un 20% de sus ecosistemas naturales.

La deforestación es uno de los temas más preocupantes en materia medioambiental. Los bosques concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y funcionan como reservorio de dióxido de carbono -uno de los principales gases que causan el 'efecto invernadero'-, al punto tal que, cerca de un 20% de las emisiones globales de estos gases, provienen de la deforestación y la degradación de bosques.

A su vez, aportan aire puro, agua dulce, alimentos, plantas medicinales, materias primas y combustible, así como también contribuyen a la conservación de las fuentes de agua, la prevención de inundaciones y protección de los suelos. Las consecuencias ambientales y sociales de la deforestación impactan en 1.600 millones de personas en todo el mundo que dependen de los bosques para su subsistencia, así como para la generación de empleo e ingresos, según el último reporte de la ONU.

En la última década, en la Argentina, se ha deforestado un promedio de 240.000 hectáreas anuales de bosques nativos y el Gran Chaco es una de las ecorregiones más afectadas por esta problemática.

Según el Informe Bosques Vivos ‘Living ForestReport’, de WWF (WorldWildlifeFund), se encuentra entre los 11 lugares más deforestados del mundo y con niveles más altos de degradación. ¿Qué significa esto? Desde hace más de un siglo esta región enfrenta la pérdida sostenida de su patrimonio natural y cultural a causa del uso no planificado de los recursos y el avance de la frontera agropecuaria.

En Argentina, durante los últimos 35 años hemos perdido 12 millones de hectáreas de zonas boscosas en la región chaqueña, lo que significa aproximadamente un 20% de sus ecosistemas naturales, de las cuales la mayor proporción de esta transformación ocurrió durante los últimos quince años y se concentró principalmente en las provincias de Chaco, Salta y Santiago del Estero.

Y el panorama no parece muy alentador.

Un reciente estudio presentado en conjunto entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Fundación Vida Silvestre Argentina, realizado en el marco del proyecto "CollaborationforForests and Agriculture", demuestra que, continuando con la tendencia actual, para el año 2028, se producirá una pérdida adicional de casi 4 millones de hectáreas de bosques en la región chaqueña, lo que equivale a 200 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Impactante ¿no?

La deforestación genera gases de 'efecto invernadero', lo que contribuye al calentamiento global e intensifica las consecuencias del cambio climático. Las modificaciones rápidas, de amplio alcance y sin precedentes que se presentan debido al calentamiento global, son trágicas y sin vuelta atrás. Además, la pérdida de bosques contribuye a la extinción de flora y fauna y atenta gravemente contra el desarrollo sustentable de la sociedad.

Pero, ¿qué podemos hacer para detener esto? Estamos convencidos que la Ley de Bosques es, sin duda, una de las mejores herramientas para hacer frente a esta problemática. Sin embargo, desde su implementación, la Ley de Bosques nunca pudo contar con su presupuesto completo, y recibió mucho menos de lo que le correspondería.

De hecho, el Presupuesto 2019 asigna apenas el 4.75% de lo estipulado para la protección de nuestros bosques nativos.

Sin el adecuado estímulo financiero previsto por la Ley de Bosques, las provincias se ven imposibilitadas de fortalecer, de manera apropiada, su capacidad de fiscalización, control y vigilancia.

Por otro lado, los propietarios de áreas con bosques nativos no reciben estímulos para desarrollar el uso sustentable o compensaciones por las áreas que deben destinarse exclusivamente a la conservación.

Mientras el gobierno de turno desoye el pedido de la sociedad, la deforestación continúa, se pierden bosques, biodiversidad, servicios ambientales y oportunidades de un real desarrollo sustentable.

Fuente: Urgente 24