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DDN. Hace una semana, Roberto Fernández, de 31 años, falleció producto de las quemaduras que sufrió mientras intentaba sofocar un principio de incendio en su vivienda en la localidad de Rosario de Lerma. Según testimonios, el cuartel de bomberos se encuentra a menos de 300 metros del lugar pero no contaba con personal. El jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios Hernando de Lerma responsabilizó al intendente Ignacio Jarsún mientras Noemí, hermana de la víctima, relató conmovida el trágico episodio.
El Comandante Mayor de Bomberos Voluntarios Hernando de Lerma, Serafín Corregidor, fue consultado sobre este hecho. “El incendio se ha producido a la 1.05. Tengo marcado en el celular que la noticia me llega a la 1.23. Si nosotros hablamos de una pieza 4x4 de material, en cuatro minutos está completamente tomada. En una habitación de madera es lógico que vamos a llegar tarde”, dijo inicialmente en un intento de justificación para luego responsabilizar al intendente Ignacio Jarsún.
“Venimos luchando con el señor Intendente de Rosario de Lerma para que me haga la contención de la guardia. El personal que está, y con esta situación económica que se está sufriendo, tiene su trabajo, nosotros somos voluntarios”, enfatizó y dijo: “Al señor Intendente se le ha pedido la contención, por lo menos para mantener al conductor del camión y tenerlo las 24 horas. Venimos luchando desde noviembre y hasta ahora no se hace efectivo. Me han pedido un montón de cosas que he puesto en claridad pero se ve que no le importa la seguridad de la comunidad que lo vota”.
“Hay un llamado y uno se tiene que transportar desde la casa hasta el cuartel para sacar el camión, a pesar de que hay una guardia permanente en el cuartel, lo que no tenemos es el conductor”, subrayó el comandante y aseguró que el día del incendio “se ha hecho lo más rápido posible, pero la comunicación ha llegado tarde”. Además, sostuvo que el personal de Bomberos de Campo Quijano llegó antes porque “seguramente la Policía los solicitó porque es su destacamento policial”.
“Les avisó primero a ellos y después nos avisan a nosotros”, dijo y en cuanto a la situación del cuartel aquella madrugada afirmó: “Había guardia porque se apersonó el patrullero por el cuartel y se les facilitó los matafuegos que se llevaron en forma inmediata hacia el incendio”. “Al momento que llegó la noticia, que se informó, ya era tarde. Muchas veces no tomamos conciencia, todo hogar debe tener un matafuego, Dios quiera que nunca se lo use”, puntualizó.
En cuanto a los insumos del cuartel, indicó que cuenta con una camioneta F100 para rescates rápidos, un camión autobomba con capacidad de 1500 litros y una cisterna de 11 mil litros. “Para el combustible se saca una parte del subsidio y otra parte la pone la Provincia con- escasos-185 litros de gasoil por mes”, agregó al tiempo que manifestó: “A veces uno tiene que luchar por esto, tengo 35 años de servicio retirado de la Armada, todo lo que tengo me costó mi persona pero cuando no hay apoyo es como que no les importa. Es muy duro decir esto, uno tiene la vocación, esto de trabajar por la comunidad, pero la comunidad tendría que ajustar también a las autoridades de turno para que colaboren”.
La tragedia
“Lamentablemente, la casilla que está al fondo de la casa de mi madre sufrió un incendio. Mis hermanos habían venido cansados del campo y estaban durmiendo adentro. Como a la 1.10 el más chico sintió un calor sobre él, cuando despertó estaba el fuego arriba de él. Salió corriendo. Dice que no entiende porqué se bloqueó y no se dio cuenta de que mi hermano con su hijito- de 13 años- estaban en la habitación de al lado, pensaba que estaban adelante. Fueron unos segundos. Alertó a los que estaban adelante, salimos todos corriendo y cuando se da cuenta la casilla se había quemado bastante”, comenzó relatando.
“El nene salió gritando porque logró despertarse, pero no mi hermano que ya había inhalado monóxido- continuó-. Él se acuerda que lo trata de despertar a su papá pero estaba desmayado. Lo trata de cargar hasta el living comedor pero el humo no lo deja, entonces sale gritando a mi hermano que lo saque. Mi hermano grandote lo intenta sacar pero no pudo porque el fuego era muy fuerte, y mi hermano Emanuel dice ‘No me importa, yo lo saco como sea’. Entonces, hace un intento y no podía. Ya los vecinos corrieron a auxiliar, tiraban agua por dónde sea y él seguía por sacar la vida de mi hermano de adentro. En el segundo intento logra tocarlo pero él ya tenía quemadas sus manos, entonces lo agarra de la remera, de la parte de los hombros, y lo tira hacia la puerta. Ahí lo ayuda mi hermano. En toda la oscuridad no se lograba ver casi nada, ellos lo vieron a él pero no pensaban que era tanto”.
“Trataban de apagar el fuego, vecinos corrieron a buscar a los bomberos, a 300 metros de donde vivimos, un niño de 16 años corrió descalzo a pedir ayuda a los bomberos y no había nadie, no había guardia. Él cuenta que no salió nadie. Los vecinos apagaron el fuego pero no quedó nada, solamente el contrapiso que tenía la casilla. Estaba lleno de vecinos y estoy muy agradecida”, expresó la mujer en su relato.
Y agregó: “Él- por su hermano- estaba primero como desmayado, su hijo se tira encima y le grita, él es como que saca un aire, ahí se despierta, miró, decía que apaguen el fuego y decía dónde estaba mi mamá. Un vecino lo vio que él se puso de pie, estaba como desvaneciéndose y le dice a mi hermano Emanuel que lo lleve a la guardia. Roberto fue caminando hasta el auto, mis hermanos subieron y volaron al hospital local. Ahí lo revisaron. Mi hermano lo habla y recién ve que se había quemado, recién empezó a sentir el dolor. Pasó en código rojo al hospital. Entra a la guardia con un problema respiratorio, entró en terapia, estuvo peleando por su vida tres días y el día 10 hace un paro respiratorio porque sus vías respiratorias estaban quemadas”.
“Hoy buscamos respuestas a tantas preguntas. Aún nos seguimos preguntando por qué pasó. Hoy nos pasó a nosotros y Dios quiera que no le pase a nadie porque es una situación desesperante”, expresó angustiada la mujer sobre la situación que se llevó la vida de Roberto, padre de dos hijos de 13 y 18 años. “Le echamos la culpa a todo, a los bomberos que no estaban a los médicos que no hacían algo rápido, no sé. Es algo que todavía no terminamos de asimilar, teníamos muchos proyectos”, dijo.
Reclamó que desde el cuerpo de bomberos no se acercaron hasta hoy a la vivienda de la familia y enfatizó: “Dios quiera que no le pase a nadie y si hay alguien que puede hacer algo para evitar esto que lo haga, el gobierno, si pueden evitar este dolor tan grande a otra familia. Hay mucha gente que tiene casillas de madera acá y le puede pasar a cualquiera. Hay alguien que tiene que hacerse responsable. No tenemos respuesta a tanto dolor”.
Fuente: Radio Vos











