El informe ordenó a las 80 ciudades más grandes del país según el Índice de Hábitat Urbano (IHU), una medición que va de 0 a 10 y sintetiza siete problemas habitacionales. El promedio nacional fue de 6,2 puntos, pero Tartagal y Orán quedaron por debajo de los 4, junto a Perico, en Jujuy, y Clorinda, localidad de Formosa, entre las ciudades con mayor vulnerabilidad general.
El valor promedio del IHU para el conjunto de ciudades analizadas alcanza 6,2 puntos sobre un ideal de 10. Se encuentran 27 ciudades con un índice inferior y 53 tienen un puntaje mayor.
Las ciudades con mayor vulnerabilidad general son Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, Perico, y Clorinda, con menos de 4 puntos. Entre las ciudades de mayor tamaño también sobresalen algunas con índices bajos como Formosa, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, Gran Buenos Aires (sin CABA), Salta, Corrientes, y Resistencia.
En el extremo opuesto, las ciudades con mejor IHU son principalmente ciudades intermedias del centro del país, entre las que se destacan Rio Tercero, San Francisco, Gral. Pico, Villa María, Tres Arroyos, Sata Rosa, Río Cuarto, Chacabuco, Tandil y Rafaela, así como la Ciudad de Buenos Aires. Entre los grandes aglomerados urbanos, presentan mejores niveles Rawson–Trelew, Mar del Plata, Bahía Blanca y Viedma–Carmen de Patagones.
Ciudades como Tartagal, Orán, Clorinda, Puerto Iguazú, Perico, y San Pedro de Jujuy presentan índices bajos en dimensiones vinculadas al hacinamiento, vivienda compartida por más de una familia, viviendas irrecuperables y viviendas deficitarias recuperables, así como a la falta de seguridad en la tenencia.
La falta de acceso a servicios básicos se da en ciudades diversas, encontrandose en ciudades del nordeste como Eldorado, Puerto Iguazú, Pres. R.S. Peña, Oberá, y Clorinda, así como también en La Costa, Venado Tuerto, Córdoba, y Villa Carlos Paz, en el centro del país.
El componente vinculado a la falta de acceso a la propiedad, medido a partir de la presencia de hogares inquilinos, resulta alto en ciudades como Villa María, Villa Carlos Paz, Ciudad de Buenos Aires, San Francisco, Río Cuarto, Rafaela, Córdoba, Tandil y en las ciudades fueguinas de Río Grande y Ushuaia.
Presentación
Este informe presenta el Índice de Hábitat Urbano (IHU) de las principales ciudades argentinas, a partir de un puntaje que sintetiza los diferentes aspectos que hacen a estas condiciones.
En informes anteriores se presentó la situación habitacional de los hogares de todo el país y el ranking por provincia , dando cuenta de los diferentes aspectos que hacen al déficit. En dicho análisis se advierte que dentro del total de los 14,6 millones de hogares urbanos censados (2022), 10,7 millones tienen algún tipo de problema habitacional (73%), mientras que 3,9 millones (27%) no tienen ninguna de las restricciones.
Los hogares con problemáticas habitacionales son aquellos que tienen alguna de las situaciones siguientes, que pueden darse de manera individual o acumulada.
- Hogares que comparten una misma vivienda. La necesidad de compartir una misma vivienda con otro hogar representa una precariedad con alto impacto en la calidad de vida de las familias. Estas situaciones inciden en el rendimiento escolar y la salud, así como en factores como la convivencia armónica, la privacidad, y la seguridad patrimonial.
- Hacinamiento. Se consideran los hogares que tienen una cantidad de personas por cuarto crítica para la habitabilidad. A partir de la relación entre la cantidad de personas que habitan una vivienda y la cantidad de cuartos, se considera si un hogar reside con espacio vital suficiente. Se considera que toma situación crítica cuando un hogar viven mas de 3 personas por cuarto.
- Viviendas irrecuperables. Aquí se consideran las viviendas que no cuentan con las condiciones para habitarse de manera conveniente, y que no pueden mejorarse con refacciones aisladas, como ranchos y casillas, así como piezas en inquilinatos o pensiones.
- Viviendas deficientes pero recuperables. A diferencia de los casos anteriores, se encuentra una cantidad de viviendas que tienen alguna deficiencia material pero que son recuperables. Se trata de viviendas que tienen piso de materiales deficientes (tierra u otros), carecen de provisión de agua dentro de la vivienda, o no cuentan con baño con descarga de agua (“casas B” según el INDEC). Si bien se trata de condiciones deficitarias, no comprometen estructuralmente su habitabilidad, y en términos de superación del problema, son situaciones comparativamente mejorables.
- Falta de servicios básicos. El acceso a los servicios de agua potable de red y de cloacas tienen un alto impacto en la salud y calidad de vida, y se considera la infraestructura fundamental para el hábitat digno de las familias.
- Falta de seguridad en la tenencia de la vivienda. Las condiciones de regularidad en el dominio de las viviendas determinan el nivel de seguridad ante desalojos y abusos. La falta de documentación adecuada también obstaculiza la posibilidad de vender y por lo tanto, de elegir el lugar donde vivir.
- Imposibilidad deacceder a la propiedad. Incluye a los hogares que acceden a la propiedad a partir del alquiler. Si bien no representa una problemática material, y alquilar puede ser una opción elegida, la propiedad de la vivienda tiene ventajas en términos de seguridad, resguardo del patrimonio familiar, además de ser muy importante para la idiosincrasia de nuestro país.
El índice de Hábitat Urbano (IHU) las sintetiza las 7 situaciones anteriores en un único valor que permite comparar ciudades con diferentes problemáticas. Para confluir en un valor único, se ponderaron las situaciones más críticas (Hacinamiento, vivienda irrecuperable, vivienda con más de 1 familia) con mayor peso, mientras que los aspectos de otra prioridad tienen un peso menor. En el anexo se detalla su metodología de construcción.
El IHU se cuantifica en valores entre 0 y 10, donde 0 representa la situación con peor situación del hábitat y 10, la situación con mejores condiciones.
Resultados
La construcción del IVH permite comparar el nivel general de las 80 ciudades argentinas más grandes, es decir, aquellas que tienen más de 50.000 habitantes, algunas de las cuales se conforman como aglomerados urbanos. El nivel general del IHU para todas estas ciudades es de 6,2, y se encuentran 27 casos por debajo de este valor y 53 por encima.
Las ciudades con menor índice total son Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, Clorinda, Perico, Presidencia Roque Sáenz Peña, Puerto Iguazú, y Formosa, cuyo IHU resulta inferior a 5 puntos. Dentro del conjunto de ciudades con mayor vulnerabilidad, además de Formosa, se destacan algunas de gran tamaño como San Miguel de Tucumán (5,3), Santiago del Estero (5,3), el Gran Buenos Aires (Sin CABA) (5,3), Salta (5,4), Corrientes (5,5) y Resistencia (5,5).
En el otro extremo, las ciudades con mejor situación son aquellas con índice más alto como Rio Tercero, San Francisco, Gral. Pico, Villa María, y Tres Arroyos, todas con menos de 8 puntos. Las ciudades más grandes con menor vulnerabilidad general son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Rawson-Trelew, Mar del Plata, Bahía Blanca, Viedma-Carmen de Patagones y Puerto Madryn, cuyos IHU se encuentra entre 7 y 8 puntos.
Las ciudades más grandes del país se encuentran en una situación intermedia, con Mendoza (6,8), Rosario (6,6) y Córdoba (6,3), levemente más altos que el nivel general, mientras que el GBA y Tucumán, tienen niveles menores.
Asimismo, en el subíndice de viviendas irrecuperables se destacan con mayor vulnerabilidad gran parte de las ciudades del norte del país. Tartagal y Orán, se destacan por tener un índice de 0 en este componente, al tener mas de 13% de sus hogares en ésta condición. Otras ciudades con bajo índice en este tema son Pres. R. S. Peña, y Puerto Iguazú, así como en Concordia, y en las dos ciudades fueguinas (Rio Grande y Ushuaia). Estas ciudades tienen un subíndice de viviendas irrecuperables inferior a 5. En estas ciudades, la proporción de hogares en viviendas irrecuperables supera al 6% de los hogares.
Los casos con menor vulnerabilidad en este aspecto son mayormente ciudades medianas del centro del país, como Gral. Pico, San Francisco, Chivilcoy, Tres Arroyos, Rio Cuarto, Rio Tercero, Rafaela, Chacabuco y Alta Gracia. Estas ciudades tienen un subíndice superior a 9 en este aspecto, y en la proporción de hogares alcanzados es menor a 1,2%.
El subíndice de vivienda compartida por más de una familia por su parte, claramente alcanza su punto más bajo en las ciudades del noroeste, y teniendo valores mínimos en las del centro. Las ciudades con el subíndice más bajo en este aspecto resultaron ser Perico, Orán, Salta, Jujuy, y Tartagal, todas con menos de 5 puntos. En estas ciudades, este tipo de situaciones supera al 5% de los hogares. Por fuera de esta zona, resaltan con valores relativamente bajos las ciudades de La Costa (prov. Bs As), y con menor incidencia, en San Juan y Mendoza.
Las ciudades donde este aspecto demuestra una menor vulnerabilidad son Tres Arroyos, Santa Rosa, Gral. Pico, Venado Tuerto, Viedma-Carmen de Patagones, Chacabuco, Chivilcoy y Olavarría, todas con un puntaje superior a 8,6. En estas ciudades, este tipo de situaciones no alcanza al 1,5% de los hogares.
Subindicador de vulnerabilidad habitacional asociado al hacinamiento crítico.
Los subíndices de hacinamiento más bajo se registran en Tartagal, Perico, Goya, Formosa y Clorinda (menos de 6 puntos). En términos de incidencia, esto implica que más del 4% de los hogares presentan hacinamiento crítico. Otras ciudades con valores elevados son Orán, Corrientes, Tunuyán, Puerto Iguazú, Reconquista y Paso de los Libres.
En contraste, las ciudades de la región pampeana y parte de la Patagonia muestran, en términos generales, menores niveles de hacinamiento crítico. Los índices más bajos se observan en San Francisco, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gral. Pico, Santa Rosa, Tres Arroyos, Tandil, Chacabuco, Mar del Plata, Chivilcoy, Rio Tercero, Junín, Punta Alta, 9 de julio y Rio Cuarto (más de 8,5 puntos), donde el hacinamiento crítico afecta a menos del 1,5% de los hogares.
Tartagal y Orán no solo aparecen mal ubicadas en una tabla nacional, sino que concentran problemas estructurales que atraviesan la vida diaria de miles de familias: casas precarias, hogares compartidos, hacinamiento y viviendas sin documentación suficiente. Más que una estadística, el informe muestra una desigualdad que se mide en metros cuadrados, paredes frágiles y papeles que faltan.
El informe completo puede verse y descargarse en Tejido Urbano
