"Me tuvieron que traer frazadas mis amigos porque la estaba pasando mal"

Lo dijo Mario Cerruti, médico de Tartagal contagiado de covid-19, sobre su aislamiento en el hospital Juan Domingo Perón.
Hace 6 años Frase del día

DDN. El doctor Mario Cerruti es el médico clínico contagiado de coronavirus por el primer caso que se dio en Tartagal, y contó cómo está atravesando el aislamiento en el hospital Juan Domingo Perón.

“Nunca me sentí mal ni tuve síntomas, sino que mi situación de aislamiento es por el testeo positivo tras haber tenido contacto con el primer caso de Tartagal, con quien habíamos asistido a un paciente en terapia intensiva durante un tiempo prolongado, y creemos que allí pudo ser el contacto”, comenzó relatando.

Cronológicamente, detalló: “Mi contacto con el neurocirujano fue el día 15 de junio, y una semana después, el día 22, se conoce como primer caso positivo de Tartagal, y a partir de ese momento entré en una situación de aislamiento en mi domicilio, y el 23 me hicieron el primer hisopado, que me dio negativo, y continué en aislamiento en mi domicilio, pero al día 12, el hisopado me dio positivo, y a partir de ahí se me comunicó que debía cumplir el aislamiento en el hospital por una decisión ministerial”.

A continuación, Cerruti señaló: “Cuando llegué, tenía un total desconocimiento con lo que se contaba para la permanencia, y desde mi llegada hasta 24 horas después, no estuve en las mejores condiciones por eso traté de comunicarme con las autoridades del hospital, y pude conseguir que la situación se normalice un poquito”.

“La habitación es muy fría, no tiene calefacción y no tenía frazadas ni almohadas, por lo que, si alguien llega enfermo y se encuentra con este panorama, obviamente que va a empeorar, por eso hay que tratar de mejorar estas condiciones, así que se haya destinado un sector del hospital sin cuestiones básicas, no me parece”, cuestionó.

Ante este panorama, el especialista reconoció: “Nunca me movieron de acá, y luego llegaron algunas cosas que faltaban, pero del resto me encargué de conseguir yo, y gracias a unos amigos pude conseguir elementos personales, de limpieza, frazadas, almohada y un caloventor, pero este tipo de situaciones afecta en lo psicológico porque no se da la contención adecuada al paciente que llega con la enfermedad”.

Para peor, relató: “Cuando me dijeron que me tenía que aislar, le pregunté al Gerente si la sala estaba en condiciones porque tenía la posibilidad de hacerla en otro lugar, y allí me dijo que tenía que ir al hospital y que allí tenían todo, por eso preparé cosas mínimas ya que no sabía con lo que me iba a encontrar”.

“Tengo que cumplir un aislamiento de 14 días, pero estoy a disposición de lo que diga el área de epidemiología que seguramente me indicará cuándo tengo que hacer una nueva muestra”, concluyó.

Fuente: El Expreso

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