El mapa de la desigualdad: Mujeres con salarios más bajos y menos posibilidades de acceder a un trabajo

En nuestro país más de la mitad de los niños y niñas son pobres.
Hace 6 años Informacion gral.

Por Natalia Fernández

DDN. En Argentina, en el segundo semestre del 2019 las mujeres ganaron, en promedio, un 25% menos que los varones, aquellas que tienen hijos fueron las más perjudicadas. Las dificultades de acceder al mercado laboral, o ascender en él y la cantidad de horas destinadas a las tareas del hogar explican sólo una parte de esta diferencia salarial. Uno de los mayores impactos: más de la mitad de niños, niñas y adolescentes son pobres en nuestro país.

En el 2do semestre del 2019 el 35% de las personas son pobres, dentro de este conjunto se distingue un 5.7% de hogares indigentes. Los indicadores mencionados registran una suba de la pobreza y la indigencia con respecto al segundo semestre de 2018, casi 3 punto más en lo que refiere a la pobreza y uno más respecto de la indigencia.

  Pese a las promesas de campaña del macrismo y la esperanza puesta en “el segundo semestre” la canasta básica total de una familia tipo (dos adultos y 3 niñes) en diciembre del 2019 fue de $40.977 mientras que para el mismo período del año anterior fue de $26.813.

De las personas que perciben menos de $15.000, agrupadas en los primeros 4 deciles, las mujeres son mayoría, mientras que aquellos que cobran entre 15.000 y 1.700.000 son en su mayoría varones, la diferencia se acrecienta a medida que se perciben más ingresos. Mientras que en el 1er decil el 6.9% son mujeres (con un ingreso menor de $6000), en el 10mo decil (quienes perciben entre $50.000 y $1.700.000) sólo el 3.7 lo son. Aun así, la diferencia del el ingreso promedio entre mujeres y varones de cada decil también refleja la brecha salarial existente, mientras que en el primer escalafón el salario promedio de los varones es de $3.535 y el de las mujeres es $3.433, es decir que las mujeres ganan 2.88% menos que los varones, pero en el último decil la diferencia alcanza el 12.31%.

En el promedio general, la brecha salarial en el tercer trimestre del 2019, en nuestro país, superó el 20%, según lo informado por el ministerio de trabajo de la nación, pero la Organización Internacional del Trabajo, estimó que la brecha salarial en nuestro país osciló el 25% para el año pasado. Cabe destacar que en condiciones de informalidad esta brecha se profundiza.

La Organización Internacional del Trabajo informó que la brecha salarial a nivel mundial es del 20% y que en los casos de mujeres con hijos y/o hijas a cargo esta se profundiza.

Techo de Cristal y Pisos Pegajosos

Respecto de acceso al mercado de trabajo en el cuarto trimestre de 2019, sólo el 44.7% de las mujeres se encontraban ocupadas, a diferencia del 63.6% de los varones. Si segmentamos por grupos de edad, las mujeres de entre 14 y 29 años alcanzaron una ocupación del 33.1%, 12 puntos menos que los varones de la misma edad, mientras que el 63.3% de las mujeres de 30 a 64 años tenían trabajo, el 85.8% de los varones de la misma edad lo tenía. En consonancia con esto, las mujeres toman la delantera en las tasas de desocupación. El 9.5% de las mujeres se encontraba desempleada frente al 8.4% de los varones, siendo las mujeres entre 14 y 29 años las mayores afectadas por esta situación con una tasa de 18.9%.

En Salta, de la población en edad de trabajar sólo 61.3% tiene trabajo. Si se discrimina por género alcanza al 53.4% las mujeres, mientras que en el caso de los varones al 70%. Segmentado por edad, las mujeres de entre 14 y 29 años tienen una tasa de ocupación del 41.8% contra el 56.8% de los varones de la misma edad, mientras que las mujeres de 30 a 64 años llegan al 71.5% en el caso de los varones de la misma edad, la ocupación alcanza al 92.4%

Respecto de la desocupación, mientras que en las mujeres la tasa de desocupación es del 11.9%, en los varones al es del 9.1%. Las mujeres de hasta 29 años tienen una tasa de desocupación del 20.5% mientras que los varones de la misma edad un 14.2%.

Consecuencias de la brecha salarial y el techo de cristal

Según la Encuesta de Estructura Social, realizada por el Programa de Investigación sobre la Sociedad Argentina Contemporánea, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el 11% de los hogares en Argentina son monoparentales y de ellos el 84% están a cargo de mujeres.

  Según el informe de incidencia de la pobreza y la indigencia del INDEC, en el segundo semestre del 2019 el 52.3% de los niños de 0 a 14 años son pobres, mientras que el informe de Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en Argentina, de UNICEF del 2018, indicó que el 48% de los niños y niñas lo eran. “Estos valores son aún más altos en aquellos hogares donde el jefe o jefa tienen bajos niveles educativos y empleos informales, o se encuentra desempleado. En particular, la pobreza infantil es mucho más elevada en los hogares monoparentales que cuentan con una única proveedora de ingresos que, además, debe asumir las tareas domésticas y de cuidado.”, explicó UNICEF al respecto.

Una niña o un niño en un hogar cuya persona de referencia está desocupada tiene 3.2 veces más posibilidades de ser pobre comparado con aquella niña o niño que reside en un hogar cuya persona de referencia está ocupada en el sector formal de la economía.

El tener un empleo no parece ser una condición suficiente para estar fuera de la pobreza. Una niña o un niño que vive en un hogar cuya jefa o jefe se desempeña como trabajador informal o un trabajador por cuenta propia en ocupaciones de baja cualificación, tiene una probabilidad 3 veces más alta de estar en la pobreza (solamente un poco menor al del desocupado) que aquella otra u otro que reside en un hogar cuya jefa o jefe es un trabajador formal. Está claro que la calidad de la inserción laboral importa y que una inserción precaria en el mercado laboral genera situaciones análogas en términos de bienestar que la provocada por la falta de un empleo.

Consideraciones en el cálculo de la brecha salarial

  Los salarios en Argentina usualmente son presentados en términos mensuales, por lo que a menudo se argumenta que la diferencia de las remuneraciones entre varones y mujeres proviene de la distinta cantidad de horas trabajadas en este período. Si bien es cierto que la brecha disminuye considerablemente cuando se comparan salarios por hora, la distinta cantidad de tiempo disponible para trabajar el mercado es en sí mismo un indicador importante de desigualdad.

  De acuerdo a la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) correspondiente al tercer trimestre de 2013 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), efectivamente los asalariados varones destinaron al trabajo productivo en el mercado más horas que las mujeres (48 vs. 38 horas semanales). Sin embargo, esto está altamente correlacionado con la cantidad de tiempo que estas últimas emplean en el hogar realizando tareas domésticas no remuneradas. A pesar de que sería posible argumentar que el sentido de la relación causal es en realidad inverso (es decir, que las mujeres destinan más tiempo al trabajo en el hogar porque dedican menos horas al mercado), los datos sugieren lo opuesto: ejemplo de ello es que incluso las mujeres que trabajan más de 45 horas semanales en el mercado destinan una mayor cantidad de tiempo a las tareas domésticas que los varones desempleados. Además, la encuesta reveló que a medida que los varones destinan más horas al trabajo asalariado disminuye el tiempo de las tareas domésticas, cosa que no pasa con las mujeres que tienen un promedio estable de horas dedicadas a las tareas domésticas, independientemente de las horas destinadas al trabajo remunerado.

En Argentina, a su vez, esta asimetría se ve agravada aún más cuando se trata de cuestiones vinculadas a la maternidad y los trabajos de cuidado, factores que se vuelven determinantes clave de la inserción de las mujeres en el mercado laboral. Esto se debe al preexistente legado cultural en cuanto a la división sexual del trabajo (es decir trabajos socialmente asignados a mujeres y varones) que resulta prácticamente alentado por las políticas públicas en esta materia. Ejemplo de ello es que la legislación actual establece una licencia maternal de tres meses (junto con posibilidades de extenderla), mientras que para los varones solamente están previstos dos días de ausencia. Simultáneamente, las políticas orientadas a la reinserción de las mujeres en el mercado laboral (como las guarderías en lugares de trabajo, esquemas con horarios flexibles para la lactancia, etc.) son escasas y a menudo poseen múltiples falencias en su implementación. Como consecuencia lógica de la interacción de estos factores, los datos muestran que la tasa de actividad de las mujeres cae conforme aumenta la cantidad de niños en el hogar (mientras que para los varones sucede lo opuesto) así como también sus salarios, dado a que a menudo están más dispuestas a aceptar empleos con menor carga horaria (D’Alessandro et al., 2015). En este sentido, de acuerdo a la OIT (2015), la brecha salarial por maternidad (es decir, la diferencia entre las remuneraciones de las mujeres que son madres con respecto a aquellas que no lo son) es del 16,8%.

En Argentina, de acuerdo a la OIT (2015), la parte “no explicada” de la brecha constituye un 54%, la mitad de la misma. En este mismo estudio, solamente 4 de los 39 países tomados como muestra exhibieron un ratio de brecha explicada sobre total mayor al 50% (es decir que la mayor parte en todo el resto es “no explicada”).

*Nota: El INDEC segmenta a la población según los montos que percibe, esta división contempla 10 posibilidades, cada una de estas fragmentaciones se denomina decil.

Fuente: FM Noticias/ Economía Feminita

NF


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