
Condenaron al ex juez Lona a 15 años

DDN. Esta tarde, poco después de las 18, se conoció la sentencia del Tribunal Oral Federal N° 2 de Salta que condenó al ex juez federal Ricardo Lona a la pena de 15 años de prisión por ser encontrado autor penalmente responsable de los delitos de encubrimiento y prevaricato en concurso real en perjuicio de Miguel Ragone, Santiago Catalino Arredes y Margarita Martínez de Leal.
La sentencia se completa con la "multa del máximo previsto, inhabilitación absoluta por igual tiempo que la condena e inhabilitación absoluta perpetua y costas, por resultar partícipe secundario del delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Miguel Ragone por ser autor del encubrimiento del homicidio doblemente agravado por el propósito de ocultar otro delito, asegurar sus resultados, lograr impunidad y por el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Santiago Catalino Arredes homicidio doblemente agravado por el propósito de ocultar otro delito, asegurar sus resultados, lograr impunidad y por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa en perjuicio de Margarita Martínez de Leal y autor material del delito de Prevaricato, previsto y reprimido por el art. 269 del Código Penal vigente al tiempo de comisión de los hechos, Ley 11179 todo ello en concurso real, calificándolos como delitos de lesa humanidad, conforme se considera".
Además, en la sentencia se declaró la inconstitucionalidad del artículo 19, inciso 4 del Código Penal Argentino que establece "la suspensión del goce de toda jubilación, pensión o retiro, civil o militar, cuyo importe será percibido por los parientes que tengan derecho a pensión"
El fallo contó con la disidencia del juez de Cámara Eduardo Casas, quien votó para que la condena sea a seis años de prisión multa de 4 mil pesos, inhabilitación absoluta y perpetua, y costas a cargo del condenado en relación a la querella de la familia Ragone. Además de la disidencia parcial del juez de Cámara Juan Carlos Reynaga, quien votó en cuanto a la ejecución inmediata de la pena y en disidencia en cuanto a la inconstitucionalidad del artículo 19, inciso 4 del Código Penal Argentino.
Las últimas palabras de Lona: “Señores jueces no pido clemencia, sino justici
Previo a conocerse la sentencia al ex juez federal Ricardo Lona, dijo sus últimas palabras acompañado de López Sanabria (P), Varela, Saravia Sylvester, López Sanabria (H) y el ex gobernador Hernán Cornejo (ver foto de HIJOS). También se hicieron presentes organizaciones de Derechos Humanos de la provincia.
Ricardo Lona: “Señores jueces, este proceso tiene su origen en un suceso cobarde y vergonzante para la historia política no solo de Salta sino de toda la nación. Una trama infame ha logrado involucrarme, se valió de un falaz relato carente de todo sustento. Comenzaron a urdirla a comienzo de 2004 los dos jueces federales de salta y un abogado estrechamente vinculado a la cúpula policial de los años 70’. Se pusieron de acuerdo para alcanzar a los 70 años y pudiesen gozar de la prisión domiciliaria tal como ocurrió. A lo largo de 15 años este proceso tuvo idas y vueltas, hasta alcanzar esta etapa del procedimiento merced a la desembozada parcialidad de los magistrados intervinientes de la instrucción y falta de objetividad de los fiscales. Obraron conforme a la orientación marcada desde instancias superiores a tono con la política sobre derechos humanos impuestas a los otros poderes del Estado y desde el poder ejecutivo nacional de la época. En estos ámbitos, propuso sus pretensiones, había fructificado la cizaña de mi detractor, uno de aquellos jueces del 2004 ahora con otras funciones y debían procesarme a toda costa.
En el memorial de indagatoria de febrero de 2014 el cual fue incorporado al debate explico en detalle lo que vengo diciendo. Los señores jueces lo habrán leído y saben de qué hablo. La mayoría de mis conciudadanos conocen esas perversas maquinaciones. Por eso estoy aquí sentado, con la frente alta y mi tranquilidad de conciencia.No voy a referirme a la prueba producida ni al derecho que entiendo aplicado, esa tarea la han realizado con suficiencia y claridad mis abogados defensores. Primero, quiero aludir al calificativo de histórico que cierta prensa y medios que se nutren de la información empleó para referirse a este juicio oral y público como queriendo significar que al fin alguien tuvo el coraje para acusarme y llevarme a juicio. Sinceramente, señores jueces, a esta altura de la vida institucional del país me parece inadecuado semejante término para un proceso amañado como este. No hace falta ni valentía ni inteligencia, basta con la desvergüenza. Histórica fue la causa 13 del ‘85, citada por ambas parte en este debate. Tuvo lugar cuando el país amanecía a la democracia y sirvió para consolidarla. Los militares imputados habían sido las máximas autoridades del gobierno de facto, quienes por pocos años le seguían en antigüedad y fueron sus inmediatos colaboradores, comandaban cada una de las tres fuerzas. Había que tener coraje para llevar adelante ese juicio, en circunstancias muy diferentes a las de 2004 y, ni que decir, de las actuales. De esa causa, resultó la condena de los integrantes de las tres juntas militares que gobernaron la Nación, de facto, muchos de ellos con el máximo de la pena. Por eso fue histórica, no solo por la oportunidad sino también por la finalidad perseguida. Entre los elementos para fundar aquella condena, se incluyeron las pruebas que logré sobre la ‘Masacre de Palomitas’ en el curso de la investigación que inicié en 1983. Quiero significar, señor juez, que lo que investigué en el ’83, cuando todavía existía el gobierno militar, se incorporó como prueba a la causa de la Junta. Igualmente quiero agregar algo sobre este aspecto, al que mis acusadores, a falta de argumentos serios, le dieron una particular significación en medio de la enmarañada, confusa y malévola dialéctica, empleada para denostarme. Se trata del juramento por el estatuto del proceso al ser confirmado en el cargo de Juez Federal de Salta, al que mi defensa hizo referencia. Muchos jueces, que alcanzaron la más alta magistratura en plena democracia también lo hicieron y nadie los acusó por esa razón (ante esto la fiscalía se opuso a que siguiera ya que no aseguraron que no forma parte de la última palabra. Sin embargo, el presidente del tribunal no dio lugar a lo planteado por el fiscal aduciendo que “considero que un amenazado a una pena de prisión perpetua tienen derecho a hablar”).
Después de esta interrupción agradezco lo resuelto por el señor presidente, con toda justicia. Entre ellos juraron por el estatuto los integrantes del Tribunal que dictó el memorable fallo de la Junta, por el que merecidamente son horados. Habían sido jueces y funcionarios judiciales durante el proceso militar y juraron por el famoso estatuto, cumpliendo como yo, con una mera formalidad, mención particular le cabe al doctor Zaffaroni, quien fue Juez de la Corte Suprema de Justicia a partir del 2004 y actualmente integra la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La anuencia frente al Senado de la Nación explicó su procedencia frente a los siguientes términos: juré por el estatuto del proceso de reorganización nacional, juré por el estatuto de Onganía, juré por la Constitución de Lanusse reformada en 1973, juré por la Constitución Nacional de 1853 y juré por la Constitución reformada en 1994. Comparto todo esto con mi generación, yo no era un militante político, era un abogado, un juez, un funcionario, lo tomábamos como una profesión. Nací y me crié en medio de convulsiones políticas y de tipo institucional, como toda la gente de mi generación. Estábamos habituados a ver como normal algo que era anormal, dice Zaffaroni. Los que nacieron y se criaron en los últimos años, quizás no lo entiendan, se trata de una vivencia por la que asumo responsabilidad, pero junto con mi generación. Es del caso recordar que Zaffaroni como juez federal en lo penal y luego juez de sentencia en Buenos Aires, tuvo infinidad de denuncias por desapariciones y torturas, no esclareció ninguna y en esa misma audiencia durante el Senado reconoció que en el desempeño de su dicho cargo, le era imposible inspeccionar una comisaría o cuartel. Yo lo hice cuando liberé a la escibana Morales My, tal como lo afirmo en el Memorial. Otra cuestión pasible de poner en claro, atañe a la memoria judicial, fue para mis acusadores, concluyó con la dictadura. Lo digo, porque aun cuando el historiador Gregorio Caro Figueroa, quien compareció como testigo de la acusación, de haberse desempeñado de secretario privado del gobernador Miguel Ragone, lo haya puesto de relieve, la fiscalía soslayó que el gobierno constitucional me prestó acuerdo en 1984 para continuar como único Juez Federal de Salta. Debo ser el único Juez Federal del Interior y uno de los pocos con competencia federal en el país que permaneció en el cargo con el advenimiento de la democracia. Además como todos saben, en 1993 recibí otro acuerdo del Senado para ser juez de la Cámara Federal de Salta. Caro Figueroa, alguna referencia hizo en relación a mi desempeño en resguardo de la integridad y libertad de presos políticos a modo de conjetura acerca de por qué fui confirmado. Empero, mis acusadores conscientes de la falta total de pruebas en mi contra, ignoraron resoluciones mías que permiten descartar la connivencia que me atribuyen sobre la base de descolgadas afirmaciones, ajenas al objeto del proceso y carentes de todo sustento. Así el fiscal Amad da el gran salto de 1976 a 2004 para destacar que en sólo 15 días el fiscal Toranzos logró hacer lo que yo 26 años antes para esclarecer el caso inmediatamente ocurrido. Lo dijo con estudiado y teatral énfasis, sin darse cuenta de que apuntaba mal, precisamente, el fiscal Toranzos en su dictamen del 21 de octubre del 2004 asignó fundamental valor al impulso que cómo juez di a la investigación en 1986, tras incorporar lo sucedido en el juzgado penal de Metán , de donde se resultó la participación militar-policial por el hecho y sobre la base de tales elementos, el fiscal federal Toranzos pidió la indagatoria del Jefe de Policías Gentil y otros implicados, como el comisario Guil, Asimismo, Toranzos puso de relieve que a pesar de esa contundente prueba la causa estuvo paralizada por 18 años, con ello evidenció la inacción de quien como juez federal a cargo de impulsar el proceso durante 16 largos años, al tener que ocuparse del caso Ragone, en el año 2004, ante el pedido de un militante que ninguna imputación me hizo, dio rienda suelta a sus maquinaciones”
Finalmente, Ricardo Lona pidió “Señores jueces no pido clemencia, sino justicia”, aduciendo que se lo expuesto por la fiscalía se trata de un “relato lleno de mentiras e ideología política”
Mirta Torres: “Queremos que la condena sea un ejemplo para la sociedad”
Mirta Torres, referente de Derechos Humanos, expresó sus expectativas antes de que se conociera la sentencia en el juicio contra el exjuez federal Ricardo Lona.
“Es una jornada más de lucha, a la espera de una condena que ejemplifique lo relacionado a crímenes de lesahumanidad”, señaló Torres, al recordar que se trata de un juicio oral y público.
Sostuvo la militante de DDHH que se esperaba una cadena perpetua, ya que “es lo que merece cualquier persona que esté relacionada con crímenes de lesahumanidad, de otra manera estaríamos colaborando con la impunidad”.
Asimismo, remarcó que tantos las estructuras civiles como eclesiásticas tienen que responder ante la falta de accionar y la no defensa que a cada uno le correspondía”. “Las personas que han sido cómplices en este plan de exterminio en algún momento deben ser sentados también”, completó.
Para finalizar, Torres había enfatizado: “Queremos que la condena sea un ejemplo para la sociedad que en algún momento se va a voltear masivamente a apoyar estos juicios y sobre todo las movilizaciones en favor de las defensas de los derechos humanos.
“Hasta ahora nadie dijo qué pasó con Ragone”
Lo lamentó Blanca Lescano, de la Comisión de Familiares Desaparecidos, y aseguró que hay un pacto de silencio entre los represores porque ninguno aporta nada sobre lo que pasó con los desaparecidos.
Destacó también la importancia de este juicio que busca también sentar un precedente en la justicia salteña y dijo que esperaba que no exista el “negociado” con la justicia y que la condena sea ejemplificadora.
Profesora de historia participó junto a sus alumnos del juicio que se sigue contra Lona
El ex juez federal Ricardo Lona estaba imputado por los delitos de prevaricato, omisión de persecución penal y encubrimiento en la causa penal que investigó los crímenes del ex gobernador Miguel Ragone, Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal, la fiscalía pidió 15 años de prisión.
Producto de la cantidad de gente que se acercó a presenciar el juicio es que se habilitó la Sala de Grandes Juicios. Entre sus asistentes se encontró la docente de historia Mercedes Arias, quien decidió participar junto a sus estudiantes.
“Venimos trabajando desde la red de ‘Trabajadores de la Educación por la Memoria’ distintos proyectos en distintos niveles educativos, tanto en la primaria como en la secundaria. En este caso venimos siguiendo la causa de Ragone”, explicó la docente y agregó: “El objetivo principal es mantener viva la memoria”.
Fuente: Hora 7/ Todas las voces todas/ FM Noticias 88.1- AM 840
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