‘Doñita yo me tengo que drogar para no sentir el hambre’

Mariana Mendoza: “Van a pedir a la Cooperadora Asistencial y no reciben respuesta”.
Hace 7 años POLITICA

DDN. La fundación Corazón y Esfuerzo, ubicada en la zona sureste de la ciudad, inició una campaña solidaria para poder ayudar a los vecinos. “Están pasando una situación difícil, están pasando hambre, no hay trabajo, no tienen contención a través del gobierno”, afirmó Mariana Mendoza, presidenta de la fundación y agregó: “Van a pedir a la Cooperadora Asistencial y no reciben respuesta”.

“Cuando asistimos al asentamiento fue tanta la tristeza de ver niños y personas buscando comida en la basura, que decidí presentarme en Cooperadora para que fuera, no que le den la comida a la fundación sino que fueran y vean cuál es la situación, me dijeron que tengo que presentar una nota solicitando la mercadería, presentando fotocopia y documento para que vayan a hacer un informe social”, explicó Mendoza.

La presidenta aseguró que la fundación no recibe ayuda de los organismos estatales. “El año pasado, a través del Ministerio de Derechos Humanos, recibimos 10 mil pesos mensuales, pero tenemos 5 profesores, obviamente no alcanza. Este año a través del área de Recursos Humanos tenemos un convenio por 11 mil pesos, pero no hemos tenido novedades de pago”, explicó.

La fundación se constituyó con personería jurídica en el año 2013, pero Mendoza afirmó que el trabajo que realizan inició en el 2006. “Esta zona creció muchísimo y en muchos casos se trata de personas víctimas de violencia, personas que quedaron desocupadas, que no pueden pagar un alquiler y terminan en un asentamiento”, aseveró.

“Uno ve un Estado que está totalmente ausente. Si le cuesta al trabajador de clase media pagar los servicios, imaginensé para esta gente que no tiene nada. La gente come de la basura, un joven me dijo: ‘doñita yo me tengo que drogar para no sentir el hambre’, eso es muy triste”, relató Mariana Mendoza.

Informó que en los datos relevados por la fundación registraron a más de 1000 personas con las que trabajan. “Tenemos el asentamiento atrás de Alta Tensión, en Norte Grande, y nadie entra. Nos dicen que no se puede por el vandalismo, pero nosotras pudimos, pedimos permiso, vamos perfectamente identificadas con chalecos, acompañadas por la policía de la zona. Entramos a ver las necesidades de la gente, no son monstruos, son seres humanos”, sostuvo.

Si bien Corazón y Esperanza no cuenta con comedores, trabajan con jóvenes mayores de 18 años y brindan formación en oficios, talleres, capacitaciones laborales.

“La población de entre 13 y 17 años, que es con la que se están dando muchos casos de inseguridad, es porque no tienen contención. Son chiquitos que no terminaron la primaria y no pueden entrar en los grupos porque son muy pequeños y tampoco pueden en un sistema educativo normal porque ya son mayores, entonces quedan excluidos”, relató.

Para realizar donaciones se puede acudir al barrio San Ignacio, manzana 33, casa 30, frente al Parque de la Familia, o comunicarse al 155-810-069.

Fuente: Sapo de Otro Pozo/FM Noticias 88.1 MHz

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