

DDN. El 8 de Agosto de 1963, en un puente ferroviario cercano a Aylesbury, Buckinghamshire, a unos 65 km de Londres, se produjo el asalto al tren postal de Glasgow-Londres, que fuera conocido como "el robo del siglo", tanto por lo refinado de su planificación y ejecución y por el monto sustraído de 2,6 millones de libras esterlinas.
El nerviosismo de los miembros de la banda que repartieron el botín antes de tiempo, y las huellas digitales dejadas en un juego de Monopoly, hizo que fueran descubiertos, juzgados, y encarcelados.
Años más tarde en Argentina el 13 de Enero de 2006, expertos en excavaciones vaciaron 143 cajas de seguridad de un banco en Acasusso, y se llevaron nada menos que ocho millones de dólares y un monto indeterminado de joyas, generándose el mismo calificativo que el anterior.
La furia de una mujer celosa por la noticia de que su marido se fugaría con una joven para disfrutar del dinero obtenido, generó una denuncia directa por la que fueron descubiertos los cinco integrantes del grupo, que debieron purgar en cárcel su aventura y sus descuidos.
El 10 de Diciembre de 2015, asumió en Argentina el presidente MAURICIO MACRI, luego de una reñidísima segunda vuelta electoral en Octubre del mismo año, colocando en su gabinete a un grupo selecto de amigos y allegados, todos ellos altos ejecutivos de empresas nacionales y multinacionales.
Bajo la promesa de controlar totalmente la inflación, generar un índice de pobreza cero, y con la reiteración hasta el hartazgo de que con ellos se terminaba la corrupción en el País, esta elite oligárquica dueña del poder concentrado de la economía asumió la conducción de los destinos del País.
Y contando con aceitados lazos con los organismos financieros de la usura internacional, se hizo en un día del poder formal e institucional del Estado, para sumarlo al importante e influyente quantum del que realmente ya detentaban.
La mala administración financiera de la macroeconomía de la gestión anterior, había reducido las reservas monetarias del Banco Central de la República a un poco más de 25.000 millones de dólares, lo que ciertamente resultaba preocupante, en un contexto donde los países de economías subdesarrolladas dependen de la tenencia de divisas.
En dos años y medio de la gestión neoliberal del frente CAMBIEMOS, además de abonarse a los llamados fondos buitres, se tomó deuda con los organismos financieros externos por un total de 135.000 millones de dólares, y al promediar el mes de Agosto de 2018, las reservas del Banco Central alcanzan el doble del monto que dejara la gestión kirchnerista.
Con una estrategia de marketing político muy efectiva, el gobierno esgrime estos números como una conquista, seduciendo a gran parte del electorado que sigue con entusiasmo cuanto operativo de prensa se monta, pero veamos en detalle el resultado.
Si cuando ellos asumieron había 25.000 millones y ahora hay 50.000, pero se tomaron créditos por 135.000, y de ese monto fueron 25.000 más al Banco Central para el actual nivel de reservas, cabe preguntarse dónde están los 115.000 millones de dólares que faltan.
Y la explicación está a la vista, porque con un plan de reducción de aportes de la renta bancaria, minera, sojera, exportadora e importadora, -la elite gobernante digamos- se ha aumentado el déficit fiscal –por la lógica de recibir el Estado menores ingresos- y se ha volcado el total de la actividad oficial a la organización de una timba financiera, que ni los más audaces especuladores imaginaron nunca.
Y así se emitieron sin control alguno de los organismos internos y con total complicidad de la flexible oposición -salvo el bloque del oficialismo anterior- títulos de la deuda pública a mansalva.
También se liberaron a los capitales concentrados de la economía de la exigencia de liquidación de divisas, se autorizaron remesas ilimitadas de dividendos, y para sostener una falsa apariencia cambiaria, el mismo Banco Central quema reservas todos los días en remates programados para frenar la presión alcista del dólar.
La fuga constante de divisas en todas estas operaciones explican el saqueo fantástico, a la vista de todos, con autorizaciones con visos de legalidad, con el imperio institucional y con la impunidad de la repetida frase soberbia del “nosotros ganamos, nosotros gobernamos”.
Es con esta operatoria delincuencial organizada para el giro al exterior de divisas, la formación de depósitos en paraísos fiscales, la evasión y la elusión fiscal, y la generación de mayores privilegios al grupito gobernante, como se explica el destino de los 115.000 millones que faltan pero que se tomaron a cargo de todos los Argentinos, para que disfruten y fuguen unos pocos.
Pero a diferencia de los británicos que vaciaron el tren en Glasgow y los argentinos que saquearon por un túnel el banco en Buenos Aires, los ladrones de guantes blancos que hoy llevan adelante esta otra gigantesca operación delictiva a la vista de todos, nunca serán juzgados ni encarcelados.
Ellos lo hacen por la República, por el País, por el bien de todos, para pagar la fiesta, para soñar, para tener esperanza, para ser un País en serio, para que nunca más vuelvan los otros, porque estamos insertos en el mundo, porque no hay otro camino, y porque son gobierno. Son la gente bien, la gente como uno.
La cruel actualidad programada para el saqueo evidente, se viste de legalidad –no de legitimidad, que claramente es otra cosa- y no tendrá futuros reproches de ningún Juez apegado al respeto de las instituciones.
El respeto a la diversidad, a la pluralidad de opiniones, y a la vida en democracia, son los eufemismos con los que, mientras se lleva adelante otro robo del siglo, utilizan los gobernantes con la complicidad de los medios para la puesta en práctica de una fatal perversión y una perfecta hipocresía del sistema neoliberal, que nos sigue manteniendo sometidos.
Fuente: Todas las voces todas/ FM Noticias 88.1 Mhz.
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