
“La medida de la jueza Liliana Valdéz me parece insólita y preocupante”

DDN. Álvaro Ulloa marcó la decisión de la titular del Juzgado de Violencia de Género Nº 1 como contraria a la Constitución Provincial y la Carta Orgánica Municipal. Las diferencias entre un concejal y una encargada de despacho de la Defensoría municipal terminaron banalizando la violencia de género.
Liliana Valdez, titular del Juzgado de Violencia de Género Nº 1 de Salta, sentenció al concejal Martín del Frari para que se abstenga de efectuar manifestaciones en desmedro de la funcionaria a cargo del despacho de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.
La funcionaria Amanda María Frida Fonseca Lardies había denunciado al concejal considerando que había incurrido en “injurias que fueron vertidas en medios periodísticos en una campaña pública de desprestigio, afectando su moral y trayectoria profesional así también su tranquilidad, estabilidad familiar y personal” considerando “hostigamiento, acoso y descalificaciones a su persona y al cargo que ocupa.”
En su presentación, expuso como expresiones de violencia de género “a su entender”, manifestadas por el concejal, algunas como: “Frida Fonseca está usando el cargo para hacer política”, “Frida a dedo” “No es idónea” “le dieron un carguito” o la manifestación en un periódico digital manifestando que su antecesor (Nicolas Zenteno) si tenía cualidades para el cargo de la Defensoría del Pueblo.
Sobre el tema, se expresó el titular del Inadi en Salta Álvaro Ulloa, quien casualmente ejerció anteriormente el cargo al que se aferra Fonseca, rechazando la decisión judicial: “Me preocupó bastante el tema porque las dos peores denuncias que uno puede tener hoy son pedofilia y violencia de género. Más allá de lo penal, hay una condena social inmediata. Y más allá de que cualquier mujer que se sienta violentada, menospreciada, humillada, golpeada, insultada como mujer, está en su pleno derecho y es positivo que haga la denuncia, hay que tener cuidado cuando se hace una denuncia políticamente”.
Y agregó: “Leí el caso a partir de la denuncia, y aclaro que al concejal Del Frari lo conocí la semana pasada, es de otro partido y está en las antípodas de lo que yo pienso, piensa totalmente diferente a mí. Pero leo que el concejal Del Frari se habría referido a que estaba mal nombrada la Defensora del Pueblo y dicen: la nombraron a dedo. Dice también que Nicolás Zenteno estaba bien como Defensor del Pueblo y que había cubierto bien sus funciones. Dijo que no era idónea, y la verdad que ninguna de esas descripciones conforman violencia de género. Decir que una persona no es idónea, es mi opinión, pero no constituye violencia de género. Es tan importante el tema de violencia de género que no se puede banalizar, todos tenemos que tener incorporado que es algo muy grave”.
Y apuntó Ulloa: “Me preocupa el segundo personaje de esta historia, que es la jueza (Liliana Valdéz) a la que me cuesta muchísimo entender. Se marcan estas menciones que hace el concejal y la jueza con esos argumentos, determina encuadrarlo como violencia de genero e inhibir al concejal hablar en el ámbito público y privado de la Defensora del Pueblo”.
Finalmente aclaró: “Los concejales tienen fuero de opinión, no de un delito. Solamente no pueden ser molestados por lo que dicen. Los fueros de los concejales están en el artículo 21 de la Carta Orgánica que es una ley, y en el artículo 180 de la Constitución de la Provincia que dice que los concejales no pueden ser molestados, reconvenidos por ninguna autoridad por sus dichos. Esto no es un privilegio, los concejales son votados porque uno pretende que puedan hablar por nosotros. Entonces, en un tema tan serio como la violencia de género, la media de la jueza Liliana Valdéz, me parece insólita y preocupante”.
Fuente: Interactiva
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