
Se fue Vuenaventura, pero sus huellas de lucha quedan marcadas en las calles de Salta

Este dirigente gremial y social hoy nos deja miles de batallas como enseñanza. Recordarlo en las calles cuando el recién asumido Juan Carlos Romero despedía 5.000 personas de la administración pública y las bautizaba con el triste nombre de excedentes.
Recordarlo cuando junto a los compañeros de la salud como María Lapasset o Domingo Gómez nos advertían que los servicios tercerizados de Ramos eran un gran negociado y venían por el vaciamiento del sistema público de hospitales.
O en la represión sufrida cuando los trabajadores perdían el 20% de su salario porque instauraban los luncheon chek para los empleados públicos precarizándolos.
Su incansable defensa hasta el día de la fecha por el uso y abuso de las tierras fiscales conocidas como Salta Forestal en manos de los poderosos de la política salteña su marcha constante en defensa del medio ambiente contra Austin, la fábrica de explosivos que se instaló en El Galpón.
La última vez que lo vi en la marcha contra el 2×1 a los genocidas, fue probablemente su último reclamo que evidenciaba que un país sin memoria no lograría ser el país que él anhelaba.
Siempre en la calle, siempre al lado de la gente, siempre en la lucha por los más desprotegidos.
Desde acá te abrazamos y hasta otra vez compañero, ya que tu huella jamás se borrará e intentaremos seguir marcándola con la fuerza y la esperanza de tu pisadas en las calles de Salta para recordarte siempre.
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