Urtubey fue traicionado por sus diputados nacionales

Así lo refiere Mariano Obarrio en un artículo publicado en el diario La Nación.
Hace 9 años Salta en medios nacionales

En un intento de reponerse de la dura derrota en la Cámara de Diputados, el gobierno de Mauricio Macri cambiará su estrategia: apostará a modificar en el Senado el proyecto de ley del impuesto a las ganancias sancionado por el peronismo unido, que le costaría al Tesoro $ 75.000 millones, y, en caso de no poder, analizará decretar un veto presidencial, que por ahora nadie quiere adelantar.

Según pudo saber LA NACION en la Casa Rosada, se endurecerá el trato con los gobernadores y legisladores del PJ que, a juicio del macrismo, "demostraron que quieren llevarse puesto al Gobierno".

Macri y sus ministros elevaron ayer el tono de sus críticas a la oposición y comenzaron a marcar a los gobernadores que "jugaron mal". Se terminó, al parecer, el "buenísmo políticamente correcto".

"Éste es un punto de inflexión en la relación con los gobernadores. Habrá un escarmiento, vamos a la pelea, ahora está claro que algunos juegan a desgastar", señaló a LA NACION un funcionario de la Casa Rosada. Sin embargo, no está claro qué tipo de castigo se les aplicará: se adelantó la campaña con miras a las elecciones legislativas de 2017.

El Gobierno quiere forzar cambios en el Senado para que el proyecto vuelva a Diputados y así dilatar el debate. En el caso de que la Cámara alta sancione finalmente la iniciativa, Macri evaluará un posible veto presidencial. La ley no sólo sería insostenible desde el punto de vista fiscal. La Casa Rosada lo interpreta como un pésimo mensaje a los inversores y a la economía.

Se duplicaron impuestos, se gravaron actividades que se habían eximido este año, se pusieron impuestos de impacto inestimable y se alteraron reglas de juego para sectores inversores. Además se boicotearía el blanqueo, se frenarían inversiones y la reactivación: los números de noviembre son auspiciosos, dicen.

¿Quién confiará en las medidas económicas en el futuro? Está también en juego la autoridad presidencial frente a los sectores económicos: si manda Macri o el peronismo unido. "No queremos hablar de veto y no sabemos qué opina el Presidente. Queremos ver qué sale en el Senado. Y todavía estamos midiendo el impacto fiscal, hay cosas inestimables. Pero si el Senado no lo frenara, habría que vetarlo", señaló a LA NACION un alto funcionario.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, llegaba ayer a China por fondos para obra pública. El diálogo con los gobernadores está interrumpido por unos días. Cerca de él confían en el Senado, sea para modificar la ley o demorarla. Macri le apunta al jefe del Frente Renovador, Sergio Massa. "Massa se suicidó con lo que hizo", dijo un allegado al jefe del Estado. Se referían a la foto con Axel Kicillof, del Frente para la Victoria (FPV), y con Diego Bossio, del Bloque Justicialista. "El impacto fiscal sería de entre $ 65.000 millones y $ 75.000 millones, pero no se puede estimar cuánto se recauda por los impuestos creados. Lo está estudiando la AFIP", dijo otra fuente oficial. Eso será clave para el posible veto.

Frigerio tenía esperanzas de contar con más apoyos de los gobernadores porque el impacto fiscal lo pagarán por mitades las provincias y la Nación, por cuanto Ganancias es un impuesto coparticipable.

En su ministerio hicieron el repaso de la conducta de todos ellos. El punteo fue asombroso.

El de Salta, Juan Manuel Urtubey, aliado del Gobierno, fue traicionado por sus diputados. Votaron con Massa y con el FPV. Lo mismo les pasó a Gustavo Bordet (Entre Ríos), a Claudia Ledesma (Santiago del Estero), a Miguel Lifschitz (de Santa Fe), a Domingo Peppo (de Chaco, subordinado de Jorge Capitanich) y a Sergio Uñac (San Juan). En contra del Gobierno jugaron abiertamente Mario Das Neves (Chubut), Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Alicia Kirchner (Santa Cruz) y Juan Manzur (Tucumán). Se multiplicaron, así, los rechazos que había tenido la reforma política hace dos semanas en el Senado.

Lucía Corpacci (Catamarca) dividió a su bancada Omar Gutiérrez (Neuquén) votó junto al Gobierno y los diputados de San Luis, La Rioja y Misiones se ausentaron, en acuerdo con Frigerio. Demasiado poco para tener esperanzas en el Senado.

Pese a que Juan Schiaretti (Córdoba) había apoyado a Macri, casi todos los diputados cordobeses, que responden a su antecesor José Manuel de la Sota y a Massa, votaron en contra del macrismo. Schiaretti podría tener que elegir entre Massa y Macri en su futuro político. Final abierto.

Schiaretti, Bordet, Urtubey y Lifschiz ayer se manifestaron a favor de cuidar las arcas provinciales.

De cara al Senado, el Gobierno apuesta a sumar aliados, pero no se descartan nuevas promesas y traiciones en esa relación ambigua.

Fuente: La Nación

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