El cuerpo de Pamela Julia Flores, la niña wichí de
12 años víctima de femicidio, fue entregado ayer a sus familiares de la
comunidad Misión Kilómetro 2, en el departamento Rivadavia, en el norte
salteño. Aun no se informó oficialmente la data ni la causa de la muerte, en
cambio, el Ministerio Público Fiscal de Salta comunicó que el fiscal Gonzalo
Vega pasó las actuaciones al Juzgado de Menores de turno en la feria, porque el
único detenido es un adolescente de 17 años, de la misma comunidad.
En Misión Kilómetro 2 no creen que sea el único
responsable del crimen. "Lo que nosotros pensamos es que hay otros.
Queremos que la justicia investigue bien, que haga el trabajo como corresponde,
que investigue hasta el fondo. Nosotros creemos que hay más implicados",
sostuvo el presidente de la comunidad, Raúl Manuel. "La familia manifestó
que (la niña) no tenía un vínculo con él. Nosotros no creíamos que es el novio
porque casi todos somos parientes conocidos", añadió.
El cuerpo de la niña fue encontrado cerca de un
parador, a 15 metros de la ruta nacional 81, una vía que tiene bastante
tránsito porque comunica con la provincia de Formosa. "En ese lugar los
fines de semana hay camionetas, autos, motos. Gente que viene de otra
localidad. Vivimos entre Dragones, Pluma del Pato, y Morillo", dijo el
presidente comunal y señaló que hay venta y consumo "de bebida alcohólica,
y de otras sustancias como ser marihuana, pasta base, nafta (que inhalan),
también, de alcohol puro". Aseguró que quienes van a vender estas
sustancias son "criollos", "gente de afuera". "Como
presidente de la comunidad hice reclamos, recurrí a las autoridades, para que
hagan un poco de control y nunca hemos obtenido respuestas", afirmó.
Manuel relató que en ese contexto hay adultxs
"criollos" que "llevan engañando" a las niñas de la
comunidad y abusan de ellas a cambio de "pan". "Viene gente de
afuera, hombres, los criollos. No respetan a la mujer indígena. Eso sí se
ve", manifestó. También dijo que hay niñas y adolescentes que "son
mamás, que quedan embarazadas" como consecuencia de esos abusos.
Manuel dijo que no tienen presencia de
instituciones estatales para prevenir y dar respuestas ante estas
problemáticas.
El año pasado el asesor de menores e incapaces de
Embarcación José Cortez pidió la reapertura de un centro sociosanitario en el
que se brindaba asistencia a niños, niñas y adolescentes con problemas de
adicciones en la localidad de Coronel Juan Solá, también conocida como Estación
Morillo.
El funcionario judicial describió entonces un
contexto de vulnerabilidad de las infancias y adolescencias de los lugares
donde tiene intervención que además de Morillo, incluye Los Blancos, Capitan
Pagé, Pluma del Pato, localidades ubicadas en el departamento Rivadavia, y
también Embarcación y General Ballivián, en el departamento San Martín. Es
"una zona muy abandonada en la que faltan políticas públicas",
sostuvo entonces Cortez.
El asesor de menores contó que el combustible es
allí "la droga de los pobres", y asoció ese consumo a la vulnerabilidad
social, económica, territorial, a la falta de vivienda y de contencion en la
escuela y a la escasez de ofertas de empleo. Señaló que les chiques tienen
pocas oportunidades de movilidad social; quienes terminan la secundaria, si
quieren continuar sus estudios, deben trasladarse a Embarcación, donde hay
carreras terciarias, pero "pocas". También hay dificultades de
traslado porque tienen un solo colectivo, con un solo horario.
En Misión Kilómetro 2 hay 140 familias, que tienen
entre 8 o 9 integrantes cada una. Según describió Manuel, viven en hacimiento,
"y otros no quieren estar amontonados, arman una carpita". Además,
dijo que padecen hambre, "hay días que conseguimos (comida) y otros días
que no podemos". Aunque hay familias que accedieron a la asignación
universal por hijo y algunas tienen la Tarjeta Alimentar, eso "no
alcanza".
La comunidad tampoco tiene agua potable, Manuel
dijo que tienen una conexión que va de Pluma del Pato, pero solo sale agua una
hora, a la madrugada. Tampoco tienen asistencia sanitaria y deben caminar dos
kilómetros para atenderse en el centro de salud de Pluma de Pato.
Tanto el presidente comunal como el referente de
la ONG "De la mano por el mundo", Germán Vildoza, desmintieron un
parte de prensa en el que el gobierno provincial afirmó que está asistiendo a
la familia. Vildoza contó que recibieron la visita de una funcionaria de la
Secretaría de Asuntos Indígenas, "una doctora que estaba ahí supuestamente
para acompañar a la familia fue a hacer entrega de un paquetito de galletas,
tostadas, algo de mercadería y unos pañales, pan y unas facturas para los
chicos. Esa fue toda la asistencia de Asuntos Indígenas, es lo que justifican
ellos como asistir y acompañar a las víctimas", manifestó.
Manuel aseguró que ningún funcionario se comunicó
con él en relación al femicidio ni por las problemáticas que están viviendo.
Vildoza añadió que lxs funcionarixs de Asuntos Indígenas "estuvieron una
hora, se largó a llover y se fueron".
Además, Vildoza afirmó que la funcionaria de Asuntos
Indígenas, que se identificó como Sandra Ruiz, hizo comentarios fuera de lugar
sobre la relación del padre y la madre de Pamela, que están separades.
"Fue un momento horrible", dijo; contó que la funcionaria criticó la
colecta realizada por el padre para reunir fondos con los que afrontar los
gastos del sepelio, que dijo que "eso estaba mal, empezó a preguntarle qué
hace cuánto no veía a la niña", de una manera "desubicadísima, dando
a entender a la mamá que el papá se estaba aprovechando de la situación".
Violencia
obstétrica y discriminación
Ayer se presentó una denuncia penal por mala
praxis médica y violencia obstétrica por la muerte de Aldana Quico, la joven
wichí de 18 años que estaba embarazada de 8 meses y falleció el jueves pasado
en el Hospital Juan Domingo Perón de la ciudad de Tartagal.
La denuncia fue presentada por familiares de la
joven junto al abogado Hernán Mascietti, de la Junta Promotora de la Asamblea
Permanente por los Derechos Humanes Salta, y en es contra de un médico y una
obstetra, a quienes acusan por mala praxis, abandono, torturas y violencia,
todo agravado por la discriminación.
Aldana vivía en la comunidad La Puntana junto a su
pareja. A principios de diciembre del año pasado se trasladó a la comunidad
wichí Kilómetro 6, en Tartagal, con el fin estar cerca del Hospital por su
avanzado estado de gravidez. Se hacía los controles en un centro de salud, con
la obstetra Rosana Colchado Palacios y la enfermera Iris López; también se
hacía controles y análisis en el Hospital.
Según lo denunciado, el martes la joven sentía
dolores intensos, fue al centro de salud y la enviaron a su casa. El miércoles
tenía fuertes dolores e hinchazón en la cara y los pies, por lo que la madre y
el padre fueron al centro de salud a solicitar nuevamente un turno y
consultaron a la enfermera si podían usar la ambulancia porque su hija estaba
con fuertes dolores de parto, ella les responde que deben esperar a la
obstetra. La espera se prolongó por 3 horas y recién a las 11 de la mañana la
asistieron, para entonces la joven tenía el cuerpo "hinchado".
La denuncia sostiene que llegaron al domicilio la
obstetra y la enfermera le tomaron los signos vitales y aseguraron que estaba
bien, “se miran entre las dos”, la profesional se sorprende por el cuerpo
hinchado y le dijo a la madre, Enriqueta Díaz: “tiene olor nauseabundo la
chica”, y le recomendó: “cuidá a tu hija, mirala, si le pasa algo vos sos la
culpable”.
Ese mismo día la joven fue internada en el
Hospital, donde la asistió el ginecólogo Patricio Parra Marín, quien tras
revisarla dispuso que se le coloque suero, aseguró que el feto ya estaba muerto
y dijo que esperar el efecto del medicamento suministrado para expulsarlo como
parto natural. Todo esto a pesar de que Aldana lloraba de dolor. Solo dejaron
pasar a una hermana para que la asistiera, mientras la madre, el padre y demás
familiares esperaban afuera. A pesar de que la cuidadora pidió reiteradamente
que se le hiciera una cesárea, advirtiendo que la joven se estaba muriendo, sus
ruegos no fueron atendidos y finalmente Aldana falleció a las 1 de la madrugada
del jueves "sin asistencia", sostiene la denuncia.
Crimen
étnico y muertes evitables
Organizaciones de mujeres y el colectivo LGBTIQ+
calificaron las muertes de Pamela y Aldana como "crímenes étnicos" y
afirmaron que “no son hechos aislados, sino que se enmarcan en un abandono del
Estado Provincial, de una administración clerical opus dei, colonizante,
patriarcal, que considera a los integrantes y a las integrantes de los pueblos
originarios como ciudadanos y ciudadanas de cuarta categoría”.
La abogada Tania Kiriaco, de la Fundación Género y
Masculinidades, firmante del comunicado, destacó la "La vulnerabilidad que
viven las mujeres wichís, la inseguridad, la falta de servicios públicos
adecuados en sus comunidades", que las obliga a "salir de sus
comunidades porque no tienen los servicios de salud, educación,
seguridad".
"Vemos con estupor desde la fundación Gema la
muerte de cada mujer y sobre todo de las más vulnerables, que son las mujeres
que provienen de los pueblos originarios. Nos causa asombro porque el Estado
provincial viene trabajando con ONU Mujeres, no sabemos cuál es el relevamiento
sobre las condiciones de vida de las mujeres, cuál es el diagnóstico para
mejorarles la calidad de vida", agregó.
Fuente: Salta/12
BH