DDN. Agustín
Agüero, un empleado de comercio que trabaja en el sector desde hace 11 años,
denunció por explotación y violencia laboral a la presidenta de Comerciantes
Unidos, Carol Ramos, para quien trabajó durante cuatro años sin estar
registrado. Dio detalles de las lamentables condiciones en las que debía
trabajar, realizando incluso tareas extra que no se correspondían a su labor y
que tuvieron como consecuencia un grave accidente laboral por el que perdió
parcialmente la movilidad de su mano. Desde hace tres meses espera una
respuesta por parte del Ministerio de Trabajo.
Según contó, todo comenzó en 2017, cuando comenzó
trabajar con Ramos. “Juro que fue la peor decisión que pude tomar en mi vida
porque fueron muchos momentos de explotación, malos momentos- se lamentó Agüero-.
Perdí mi pareja por estar más al pendiente de la señora Ramos que de mi vida
personal. Había días en que estaba hasta 18 horas adentro del negocio o en su
casa haciendo algún arreglo. No tenía vida”.
“El primer acuerdo que habíamos hecho es que yo me
encargaba de la parte de ventas, ella tiene un local de electrodomésticos
usados, venta y probar las cosas que entraban por empeño, por compra de ella”,
relató sobre su llegada al local comercial de Ramos. “Con el pasar del tiempo
empecé a hacer de plomero, de electricista, de albañil. Un día me tuve que
subir, con 34 grados de temperatura, a arreglarle el techo por las lluvias. En
un local de más de 7, 8 metros de altura”, agregó afirmando luego: “Me pagaba
de manera informal, semanalmente. No tenía ART, no tenía vacaciones, no tenía
obra social, no tenía nada”.
Además, denunció que era sancionado si se negaba a
realizar algún trabajo, aun cuando se trataba de tareas que él no manejaba. “Si
no sabía hacer algo ella me decía que sí o sí tenía que aprenderlo porque era
mi trabajo, sino me terminaba sancionando, me descontaba horas de trabajo con
su cuaderno de firmas. Llegaba de un día para el otro idiota y se desquitaba
conmigo”.
Siguiendo con su relato, señaló: “Me cansé, venía
de meses de cansancio extremo. Para el feriado que hubo por carnaval yo tenía
programado un viaje, quería salir de la provincia, quería descansar. Me lo
negó, me dijo que sí o sí me tenía que quedar a trabajar porque ella me
necesitaba. Me dijo que si yo no iba me iba a despedir. Decidí cancelar todo,
perdí muchísimo dinero en ese viaje, y ahí fue el punto de inflexión, estaba
cansado de la vida esa”.
Así las cosas, dio detalles de la grave situación
que lo llevó a tomar la decisión de renunciar, ocurrida a fines de junio. “El
punto terminal fue cuando tuve un accidente adentro de su local. Cuando llego
la mañana esa nos damos cuenta de que el pelotero de fiestas infantiles, donde
también trabajaba, se habían levantado unos cerámicos del piso”, contó. En ese
momento, según su relato, Ramos le pidió que lo arreglara, molestándose ante la
negativa de Agüero. “Le dije que no soy ceramista, se enojó y tuve que acceder
a hacerlo. Saqué una amoladora, puse un disco de corte. No sé qué es lo que
habrá pasado, la cosa es que el disco de corte reventó, puse mi mano, me saltó
a la mano y me sacó un pedazo. Me corté parte del tendón, perdí el 30% de la
movilidad del dedo”, aseveró.
Aun ante la gravedad del momento, aseguró que
Ramos no tuvo ni la menor intención de asistirlo u ofrecerle ayuda alguna. “Estaba
con el celular en la mano y no llamó a la ambulancia”, recordó señalando que
debió subir a un remis para llegar al hospital San Bernardo, en donde debió decir
que el accidente había ocurrido en su vivienda, no así en su lugar de trabajo,
puesto que no contaba con obra social ni ART.
“Estuve media hora en la guardia del San Bernardo,
el doctor me dijo ‘casi te cortas el tendón, está muy dañado, no vas a poder
movilizar la mano de ahora en adelante’. Estuve un mes sin trabajar porque
aparte trabajaba de cadete a la noche en una pizzería y no podía manejar-
continuó-. Cuando salgo del San Bernardo le mandé un mensaje y le dije ‘yo me
voy a mi casa’. Me dijo ‘no, no te vas a tu casa, te venís al negocio, tenés
que seguir trabajando’. Me quedé tildado y me volví al negocio. Me dijo ‘no sé,
hacé trabajos chiquitos, atendé a la gente’. Yo con la mano toda ensangrentada
porque el médico no se iba a poner a limpiarme dedo por dedo toda la sangre que
tenía”.
Tras este episodio, Agüero continuó trabajando una
semana más en el local de Ramos. “El punto culmine fue cuando me hizo que baje
una mesa de más de 40 kilos, desde el segundo piso de su casa, para llevar al
negocio. Yo solo, con una sola mano. Ahí fue mi punto de hartazgo, discutimos y
decidí retirarme porque no aguantaba más. Me fui directamente al Ministerio de
Trabajo, presenté la denuncia por el accidente, porque estuve 4 años sin estar
blanqueado, y por muchos temas más. Vivía un constante estrés, irritabilidad,
tenía ansiedad en ese tiempo. Era muchísimo lo que pasé en ese lugar”, narró
angustiado.
Sin embargo, señaló: “Hasta el día de hoy sigo
esperando el llamado del Ministerio de Trabajo para que me llamen a la
audiencia, cosa que nunca pasó. El mediador que me atendió me dijo que en una
semana me estaban llamando. Él le mandó la carta documento, la llevé al correo,
y de ahí no supe nada más”.
Además, contó: “Cuando puse la denuncia, mi moto
había quedado adentro de su local, no me la podía llevar, y cuando la quise
recuperar me acusó de que yo había robado la moto esa, que tenía pedido de
secuestro, que yo era un ladrón, que iba a denunciar que yo le había robado
cosas de su negocio, cuando no tiene pruebas de nada. A esa moto la compré en
2019 con un préstamo que saqué porque era algo que necesitaba, y trabajando 16
horas corridas, nunca me pude comprar nada con el sueldo. La policía se llevó
la moto a la comisaría, estaba todo legal, la moto es mía, está a mi nombre”.
Señaló que, tras realizar la denuncia, Ramos se
ocupó de hostigarlo y amenazarlo para amedrentarlo. “Me mandaba mensajes
diciendo que ella no quería comenzar una guerra conmigo, que deje de molestarla
porque, sino, se iba a pudrir todo. Yo era el único empleado, siempre le pedía
que contrate a alguien que me ayude porque yo no podía con todo. Pero se iban a
los dos, tres días, a la semana. Un solo muchacho duró cuatro meses”.
“Me tuve que dedicar a seguir buscando trabajo
porque necesito subsistir. Soy un hombre de 26 años que, si no trabajo, no como”,
expresó el joven para luego destacar que hoy se encuentra trabajando bajo
condiciones notoriamente mejores a su experiencia como trabajador de Carol
Ramos. “Conocí gente buena y me llamaron para trabajar. Hoy en día estoy
trabajando cómodo, estoy trabajando tranquilo, me respetan el horario, me
respetan el sueldo, me respetan mi tiempo. El mes que viene ya me ponen en
blanco, hace un mes comencé a trabajar. Me están pagando obra social, ART. Es un
ambiente de trabajo totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrado a
vivir con esa persona”, detalló.
El joven lamentó que sea precisamente Ramos quien
presida a Comerciantes Unidos, aunque afirmó: “No es la única, yo conozco
demasiados comerciantes que son de la misma calaña. En el centro hay varios que
están cortados por la misma tijera. He trabajado en muchos comercios en estos
11 años que me dedico al comercio, he visto muchísimas cosas y no es la única. No
me sorprende que algunos del sector del comercio la apañen, porque sé cómo son”.
El joven pidió que Ramos “obtenga lo que se merece”,
y cerró: “Una persona así, con ese destrato que tiene hacia los empleados,
siempre trata de rebajarte. Y a esto nadie lo quiere decir, hasta el día de hoy
no he visto que ningún medio salga a hablar sobre el tema de los empleados de
comercio, que es un sector bastante golpeado, bastante mal pagado, y donde a
mayoría padece lo que yo padecí”.
Maltrato y
discriminación
La figura de Carol Ramos, presidenta de Comerciantes
Unidos, cobró relevancia cuando, durante el aislamiento social, preventivo y
obligatorio decretado por Nación, iniciaron desde el sector una serie de
manifestaciones pidiendo volver a su actividad.
Sin embargo, la notoriedad de la referenta no
responde solo a estos reclamos, en los que abogaba por los derechos de los
trabajadores y cuestionaba el accionar policial durante las manifestaciones.
Sucede que la denuncia por la conducta violenta ejercida contra el trabajador, tiene
su correlato en las violentas declaraciones que expresó a través de diferentes
medios en contra de manteros y vendedores ambulantes.
Así Ramos, no conforme con exigir mayor rigurosidad
en el control de la venta ilegal pidiendo incluso la intervención de
Migraciones, en un claro acto de xenofobia, no dudó en exponer ante el propio
Ministerio de Trabajo su posición contra los derechos laborales, cargando
contra el trabajo de los sindicatos y pidiendo poder explotar a los
trabajadores los domingos y feriados.
Fuente: Somos Tierra – FM Noticias 88.1 MHz.
BH