DDN. APES señaló que observan con
preocupación la causa que se inició a Daniel Murillo tras cuestionar la
compatibilidad del cargo de funcionaria de Victoria Restom, quien se desempeña
como directora del Boletín Oficial de Salta y cumple además una función como
abogada del IMAC.
En el
comunicado, la Asociación de Periodistas informó sobre el inicio de la causa. Restom
denunció a Murillo ante el Juzgado de Violencia Familiar y de Género de Segunda
Nominación de la ciudad de Salta, a cargo de la jueza Mónica Naranjo, quien el
9 de junio citó a audiencia al periodista para el próximo 18 de este mes. El
mismo 9 de junio, la funcionaria le envió una carta al periodista donde lo
acusó de llevar a cabo una persecución mediática por lo expresado en el programa
“El foso de los leones” que se emite por FM Aries.
Restom aseguró
que no existe una incompatibilidad en sus funciones y manifestó sentirse
injuriada por Murillo. En la denuncia, le solicitó a la Justicia que “se
adopten las medidas preventivas tendientes a evitar la continuidad de conductas
lesivas a mi condición de mujer y amedrentamiento público que se ejerce a
través de su programa radial denominado ‘El foso de los leones’”. Entre otras
afirmaciones, aseguró que “por ser mujer” el periodista le desconoce “atributo
alguno para ejercer como abogada”, que le endilga “carecer de moral” y ser
manipulable”.
En el
comunicado explicaron que no hay incompatibilidad entre la práctica de la
abogacía de manera liberal y el ejercicio de un cargo de directora en un área
del Estado provincial, pero sin embargo la ley del estatuto del empleado
público de la provincia 5546/80, en su artículo 11, inciso h, plantea como
obligación de lxs empleadxs públicxs: “Declarar sus actividades de carácter
profesional, comercial o industrial, a fin de establecer su incompatibilidad
con las funciones de orden público que cumpla”. Sumado a eso, el el inciso j de
la misma normativa específica que les funcionarixs publicxs están obligadxs a:
“Excusarse de intervenir en todo asunto donde su actuación pueda ser sospechada
de parcialidad o incompatibilidad moral o profesional”
“Es decir
que dar cuenta de las relaciones de unx funcionarix con otrxs funcionarixs, con
su cónyugx cuando es también funcionarix o con sus socixs en la actividad
privada son acciones propias del ejercicio libre de la actividad periodística y
no pueden ser interpretadas como una acción de violencia de género. Porque no
se trata de expresiones dirigidas a una persona por su condición de género,
sino que van dirigidas al accionar de esa persona que es funcionaria pública en
cuanto atañe al manejo de la cosa pública”, manifestaron desde APeS.
Además, la
Asociación de Periodistas habló con Restom sobre las razones para denunciar por
violencia de género a “quien ejerce la crítica pública de la que son pasibles
lxs funcionarixs” y la abogada sostuvo que hubo una violencia simbólica.
“Como
organización de periodistxs inmersxs en una realidad de violencia hacia las
mujeres y disidencias, esta Asociación tiene presente que estas formas de
violencia se ejercen muchas veces en los medios de comunicación. Pero, tras
realizar consultas a lxs involucradxs en esta situación, entiende que éste no
sería ese caso, y que precisamente por la existencia de una recurrente práctica
de violencia de género en la provincia, no puede usarse esta problemática para
impedir o pretender cercenar el derecho a la libertad de expresión, que
comprende el derecho a recibir información y el de brindarla, y el derecho de
opinar sobre aspectos de interés comunitario, como lo es el manejo de la cosa
pública”, expresaron desde APeS.
En el
comunicado remarcaron que desde 1932 la Suprema Corte de Justicia valora a la
libertad de prensa como “un derecho esencial e indispensable para asegurarle al
pueblo la libre discusión de los asuntos públicos”. “Entendemos que ampararse
en una supuesta violencia de género, para que unx funcionarix no dé cuenta de
su actividad pública no sólo invalida la actividad periodística buscando una
mordaza para un caso de interés público, sino que además bastardea la profunda
lucha que millones de mujeres enfrentan día a día, mujeres que sufren la
exclusión, la pobreza y la explotación del sistema del cual la funcionaria es
parte”, sostuvieron.
En la
comunicación de la Asociación con la denunciante, Restom aseguró que hubiera
preferido no llegar a la justicia sino, por el contrario, entablar un diálogo
con Murillo. Sin embargo, la funcionaria se negó a hablar con la periodista
Violeta Gil cuando esta trató de entrevistarla.
“En este
contexto, exhortamos a la jueza Mónica Naranjo a no sentar un peligroso
antecedente que atente contra una sociedad plural y diversa”, finalizó APeS.
LS