DDN. Valeria Zarza, ex monja que
denunció por abuso al sacerdote Rubén Agustín Rosa Torino, habló sobre el
juicio.
“Ha habido
mucha lucha para poder llegar a esta instancia, para que la causa sea elevada a
juicio, que se haya puesto una fecha y que estemos próximos a ella”, dijo Zarza.
“Por
diferentes motivos dos de las víctimas no podemos estar en Salta para esa
fecha, especialmente por el tema de la pandemia, entonces solicitamos que este
juicio sea oral y público, para que los periodistas puedan ingresar y sean
nuestros ojos de qué es lo que sucede en el juicio”, contó Zarza y expuso que
la justicia denegó el pedido alegando que hay dos jueces en el grupo de riesgo
y por protección de las víctimas.
Sobre esto
último, la ex monja dijo: “Estos seis años, nosotros estuvimos expuestos a todo
tipo de peligros, ya no sé qué más nos podía pasar. Desde amenazas de muerte,
empujones en la calle, insultos en Facebook, hasta la demanda que me pusieron a
mí y terminé yendo a juicio para terminar con esto, la bomba que le pusieron en
el auto al padre Juan Jotayan”.
“Pedimos que
si el lugar es chico que se haga en otra sala. Este no es un juicio cualquiera,
es la primera vez que en este país se va a juzgar al fundador de una comunidad.
Hubo denuncias a otros fundadores de congregaciones, pero es la primera vez que
se logra llegar hasta acá”, manifestó la ex monja.
Zarza contó
que si bien son 3 quienes efectivamente pudieron realizar las denuncias, entre
los más de 100 testigos que se presentarán hay muchos casos que son
denunciables. “No querían denunciar porque no querían pasar por todo esto que
estamos pasando”, acotó.
“Es muy
difícil tener que denunciar al cura de tu parroquia, tener que enfrentar a tu
familia que va a misa a esa parroquia y que invita al cura a comer a tu casa,
es muy complicado, no es una persona ajena que uno no conoce y es un hecho
fortuito, es casi un integrante de la familia”, continuó Zarza.
Además, se refirió
a la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos y señaló que escuchan a las
víctimas, priorizando la contención emocional y psicológica sin exigir que
realicen una denuncia, teniendo en cuenta que los abogados defensores usan
estrategias para “destruir a personas que ya están destruidas”.
Zarza
remarcó el trabajo de la psicóloga Liliana Rodríguez que trabaja incansablemente
acompañando a cada sobreviviente. “Ella nos ayuda y nos apuntala. Después entre
nosotros, los que nos vamos recuperando y fortaleciendo, también acompañamos en
todos los sentidos. Algunos viajan de provincia a provincia para acompañar en
los juicios, ayudan en los medios los que tienen más facilidad en el tema de la
comunicación”, dijo.
La
sobreviviente indicó que el tipo de abuso nunca es el mismo, pero la forma en
que los sacerdotes se acercan, el encubrimiento de la Iglesia (concretamente
obispos y autoridades eclesiásticas) es “todo lo mismo”. “De verdad, es
sistemático.es todo exactamente igual. Cuando una víctima llega y dice sí, pero
nos dijo el obispo que se va a ocupar, ya sabemos por dónde viene la mano.
Sabemos que no se va a ocupar”, expresó.
En cuanto a la actitud de las familias que frecuentan parroquias donde se denunció a alguno de los sacerdotes, Zarza indicó que lo que más sucede es que miren al costado porque uno "no quiere que la fe se tambaleé", e incluso hay víctimas que le contaron a sus padres y ellos cambiaron de tema, ya que significa ver y rever situaciones internas.
La sentencia a Rosa Torino finalizaría el 8 de julio. Los denunciantes están solicitando que se trasmita el principio del juicio, los alegatos y la sentencia.
Zarza se refirió a como fue la reacción de su entorno y de la sociedad cuando ella denunció, e indicó que hubo mucho rechazo. Incluso contó que una mujer le exigió que abandone la denuncia en el colectivo. "Salta no estaba preparada para escuchar que un santito de ellos era un abusador y un pervertido", remarcó.
Además, manifestó que hay una estructura "que no existe" con respecto a las iglesias. "Es una mentira tras otras. No puedo uno pedirle a la virgencita del Milagro por el pueblo pero cuando el pueblo pide que se saque el sacerdocio a un sacerdote abusador, mirar para otro lado. No es coherente. Si existe la virgen y existe Dios, como te miran cuando das la vuelta la cara a las víctimas o al pueblo que te pide limpia la casa y saca a los sacerdotes. Hay varios que tienen que salir", expresó.
Zarza fue monja durante 20 años, y dentro de la congregación notó que no era la única pasando una situación de abuso. "Yo estaba tan sometida que decía esto me está pasando porque yo lo imagino, Satanás me tienta para imaginar cosas que no son. Hasta ese punto llegué a pensar, hasta que empecé a despertar y tomé la decisión de escaparme. Estando afuera, yo pensé que todo empezaba y terminaba con la congregación San Juan Bautista y con el padre Rosa Torino, y el resto de la iglesia era linda y hermosa. Termine pidiendo ayuda a muchos obispos y especialmente a Monseñor Cargenello. El día que yo terminó la entrevista con él y me doy cuenta en la charla de muchas cosas por la forma que me preguntaba, por la forma que trataba de apaciguarme para que no haga lío, por muchas situaciones cerré la puerta y sentí que se me cerró el alma. Dije se acabó, esto es todo lo mismo, esto entre ellos ya lo sabían, se estaban encubriendo", manifestó.
Consultada sobre si considera que debería juzgarse también a las autoridades eclesiásticas por encubrimiento, dijo que Cargnello debería ser el primero al que la Justicia le pregunte. Además, remarcó la impunidad con la que cuentan a poder negarse a declarar.
"Soy una convencida de que tanta basura no se puede sostener por mucho tiempo, cae por un lado o cae por el otro. Monseñor Cargenllo es bien consiente de los sacerdots que tiene, y sabe perfectamente los sacerdotes que están cometiendo delitos en este momento. Sabe a quienes les tiene que sacar el sacerdocio, hay muchos sacerdotes que están lastimando a niños, mujeres, adultos y miran para otro lado. ¿Cuánto tiempo?", finalizó.
Fuente: Hora
7 Radial - FM Noticias 88.1 MHz.
NF/LS