DDN. “Mi marido trabajaba en el Banco Nación.
Tenía 51 años y era persona de riesgo, era hipertenso medicado. En el Banco
estuvieron trabajando por un tiempo en burbujas, y el único que no tenía este
beneficio por ser considerando esencial dentro del banco era él. Lo obligaban a
ir trabajar sabiendo que era persona de riesgo. Hay unos entredichos por la
falta de solidaridad del gerente Pablo Medina”, contó Mónica Raia, esposa de
Gabriel.
Raia remarcó
que en el legajo de Gabriel constaba que era paciente de riesgo y que llegó a
proponerle hacer el trabajo presencial durante dos semanas y una semana
virtual, lo que finalmente fue aceptado y la última semana de abril no trabajó
de manera presencial.
“El 13 de
mayo el comienza a tener los primeros síntomas. Dolor de garganta, fiebre. Aun
así, le dijeron que no podía faltar porque el Banco dependía de él. A mi marido
todo el mundo lo conocía, es el primer hombre que vos entrabas y veías en el primer
escritorio. Era el que te recibía y te derivaba a las distintas plataformas. Entonces,
¿cómo no va a haber otra persona para hacer otro trabajo? A raíz de esta
discusión, Medina decidió cortar el sistema de burbujas y puso a todo al
personal a trabajar. Los compañeros en ese momento quedaron que si a futuro
alguien se llegaba a contagiar iban a accionar legalmente contra este hombre. Hoy
estoy accionando yo, porque se llevó la vida de mi marido”, relató. Jueves y
viernes de esa semana debió seguir trabajando.
El sábado
contactó al 911, donde le dicen que descargue la aplicación Salta Covid y de
acuerdo a los formularios y los síntomas se pondrían en contacto. El mismo día,
los hijos de ambos también empiezan con síntomas, y el domingo Mónica también.
“Volvemos a
comunicarnos al 911, explicando la situación, y nos derivan al SAMEC. Ahí nos
medican, estuvimos tres días con medicación los cuatro. El martes el Banco
manda un laboratorio independiente a realizarse el hisopado. Se lo hacen como a
las 5 y media y le otorgan el resultado positivo. El miércoles recibo un correo
de la obra social ofreciéndose el seguimiento. Si el sistema de salud de la
provincia no presta atención, vamos con la obra social. Pasó el jueves,
volvemos a llamar y nos dicen que en el transcurso del día nos volvían a
llamar. El 911 nos decía que no hay nada más que hacer, más que quedarse en
casa, y cuando la situación se agrave recién veremos”, manifestó.
Finalmente,
el seguimiento es realizado por el médico ginecólogo de Mónica, quien los medicó
con azitromicina, ivermectina, benadril, pulmosa, disolvon y oftamox dúo. “Si
no hubiese sido por mi médico, no sé qué hubiera pasado”, dijo. Gabriel en
ningún momento fue internado, a pesar de los formularios que realizaron en la
aplicación Salta Covid. Nunca recibieron ninguna respuesta.
El viernes
21, Gabriel empezó a desmejorar. “Él era una persona de 1,78 metros. Pesaba 100
kilos, hacía deportes, entrenaba, iba al gimnasio, jugaba al softball y al béisbol.
Era un tipo súper activo, y no tenía fuerza para mantener su peso. Se comenzó a
venir abajo y a adelgazar en tres días. No quería comer, solo una sopa rebajada
con agua”, indicó.
“El sábado
ya no podía respirar. Comenzó a tirar flema oscura, con algo de sangre. Lo
pongo en conocimiento a mi médico, y me dice que llamemos al 911 porque era
para internación. Llamamos al 911 y no nos atendían. Llamamos al 148, y tampoco
nos atendían. Está colapsado el sistema”, expresó.
“Llegamos al
día de domingo donde él no duerme, yo tampoco duermo porque lo escuchaba porque
ya estaba complicado. A las 8 de la mañana me pega el grito que no podía, que
sentía que se moría, que por favor pida una ambulancia. Llamamos los tres a la
vez al 911, logramos enganchar una comunicación y estábamos a los gritos que
venga una ambulancia. Se sentó en una esquina, en una silla de escritorio que
tenemos con la cabeza apoyada sobre la computadora y se empezó a resbalar. Yo peos
57 kilos y mido 1,58 metros. Se cortó en mi regazo, se deslizó por toda la
silla hasta que cayó al piso. En nuestra ignorancia de querer salvarlo, hicimos
lo que pudimos, RCP, comprensión en el pecho, nos turnábamos con los chicos. Mi
hijo salió como loco a la comisaría, logró enganchar unos policías, pero cuando
les dijo que era CoVid – 19 no se quisieron arrimar, solo apuraron la
ambulancia, que tardó una hora y media en llegar. Mandaron una ambulancia que
no estaba preparada para resucitar. Obviamente, a ese momento ya estaba muerto”,
relató Mónica.
Ante la
situación, su hijo va a realizar una denuncia y no se la quisieron tomar por ser
menor de edad, pero finalmente firmó la hija de Mónica. Como hijos, accionaron
ante el Comité Operativo de Emergencia, ante el SAMEC y ante el operador del
911 que se portó de una forma “soberbia y altanera” ya cuando el hijo le preguntó su nombre le respondió con su dirección para que "vaya a averiguarlo".
Mónica, por
su parte, se comunicó con su abogada para comentar la situación y analizar las
acciones que se pueden llevar contra el Banco. “Voy a accionar contra el
gerente Pablo Medina. Esta persona se llevó la vida de mi marido, lo dejó sin
padre a mis hijos. También contra la obra social, porque nos dejó desprotegidos
completamente, y contra el sistema de salud, el Ministerio de Salud, el COE y
el operador. Estoy a cinco cuadras de la salita del Intersindical y mandaron
una ambulancia mal”, manifestó.
Consultada
sobre si La Bancaria intervino, respondió que no porque es “interna” la
situación con el gerente Medina, pero que entiende que ahora si estarían tomando cartas en el asunto.
“Que se sepa
que hay gente que se está muriendo porque el sistema no está funcionando. Hoy yo
puedo contar esta triste historia, que para mí no es nada fácil. A mí nadie me
va a devolver a mi marido, y yo solo busco justicia. Hoy no está, pero espero
que su muerte sirve para tratar de mejorar algo”, finalizó Mónica.
Fuente: Sapo
de Otro Pozo – FM Noticias 88.1 MHz
LS