DDN. Pablo Alejandro Ramos está
desesperado porque desde hace casi 30 años sufre las consecuencias de un error
administrativo en la confección de su Documento de Nacional de Identidad (DNI),
en el que figura con un nombre de mujer y el sexo femenino.
"No puedo trabajar, casarme,
votar ni pedir un subsidio o un plan social. Vivo en una pieza de con mi esposa
y mis cinco hijos. Apenas hago changas porque nadie puede contratarme. Necesito
ayuda", dijo angustiado Ramos.
A los 8 años, cuando fue a renovar
su DNI junto a sus padres, comenzó el calvario burocrático que nadie parece
solucionar. Tres décadas después, ni el Registro Civil salteño ni la Justicia
provincial respondieron a sus reclamos.
Ramos viajó una cantidad innumerable
de veces desde el barrio San Jorge, en la localidad de Rosario de Lerma, la
ciudad en la que vive, hacia la capital provincial. Son 35 kilómetros de
distancia que puede hacer gracias a que los choferes de la empresa de
transporte a cargo del recorrido lo dejan viajar gratis.
"Necesito una respuesta. En el
Registro Civil me dicen que hasta que la Justicia no autorice el cambio, no
pueden hacerlo. Fui varias veces a los médicos judiciales para que vean que no
soy mujer", contó Ramos.
En su DNI figura con el nombre de
Paola Alejandra Ramos y el sexo femenino. Lo único certero es el número de
documento. Para la Justicia, se trata de una identidad falsa.
"Mi vida no existe. Estoy
desesperado. Quiero trabajar y dejarles un techo a mis hijos", expresó.
La directora del Registro Civil
salteño, Verónica Saicha, aseguró que está al tanto del caso de Ramos, pero
aclaró que “sin una resolución judicial, es poco lo que puede hacer”.
"Apenas hago unas changuitas
de albañil, que encima de todo ahora, por la pandemia, se pararon. La plata que
gano no me alcanza para nada. Necesito un documento para tener una vida normal.
Tengo 36 años y no tengo nada", dijo entre lágrimas.
Ramos pidió hablar con el
gobernador provincial, Gustavo Sáenz. "Quiero que sepa mi caso y me
escuche", expresó.
Fuente: Crónica
MP