DDN. Transcurridos
algunos días del 24 de Marzo, la abogada Ana Oberlin, especializada en género, derechos humanos y derecho
penal, habló sobre la violencia ejercida por las fuerzas represivas sobre las personas
trans y disidencias en general durante la dictadura. Además, analizó el
panorama actual y admitió que aún queda un largo camino por recorrer para
lograr una real inclusión y reconocimiento de derechos.
“Se conoce poco”, comenzó diciendo la abogada, que hace algunos
años inició una investigación en el marco de la elaboración de su tesis
doctoral, referida a este tema. “Empecé a encontrarme con que un montón de,
sobre todo, mujeres trans, que es donde yo me focalicé más allá de que creo que
es extensivo también a gays y lesbianas en la misma época, que habían sufrido
el terrorismo de Estado”, contó.
“Lo que pasa es que eso estaba invisibilizado porque, en
general, eran personas que antes del terrorismo de Estado, y después del
terrorismo de Estado, hasta hace muy pocos años, sufrían violencias estatales,
especialmente a través de las policías de las distintas jurisdicciones, que
utilizaban los códigos de faltas para criminalizarlas”, continuó Oberlin
remarcando que el trabajo en cuestión fue redactado a partir del testimonio de
muchas de las víctimas. “Hablo, especialmente, de mujeres trans también porque
cuando vivían sus identidades de género eso las hacía muchas veces más visibles”,
agregó la abogada.
En este punto, detalló: “Ellas mismas hablan de la caza
de trans, la caza de brujas que sufrieron porque muchas veces, al estar
excluidas de toda forma de acceso al mercado laboral, en general, estaban en
situación de prostitución. Esto hacía que estuvieran en determinados lugares de
la ciudad que, a la vez, era necesario que se sepa para poder encontrar a sus clientes.
Ellos sabían en qué lugares estaban y eso facilitaba, muchas veces, que la
policía, y durante el terrorismo de Estado los militares, la Gendarmería, la
Prefectura y todas las fuerzas que operaban en esos años, las buscaran en los
lugares en donde se encontraban, las secuestraran y las sometieran a las mismas
violencias que sometieron a una buena parte de la población durante el
terrorismo de Estado. Particularmente, llevarlas a centros clandestinos de
detención, tortura y exterminio”.
“No es que fueron un objetivo nuevo para las fuerzas represivas,
sino que en esos años se intensificó la violencia que ellas sufrieron anteriormente
y que continuó, incluso en democracia”, resaltó la abogada.
Por otra parte, se refirió al reconocimiento en el
informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas- CONADEP- de los actos de violencia contra disidencias.
“Había leído, en alguna nota, que alguien hablaba de 30400, que ahora es un
número que cada 24 de marzo se hace visible, pero hace algunos años nadie
hablaba de eso, de los 30400. Me interesé en ver de qué se trataba eso”,
comentó Oberlin.
Y agregó: “Esos 400 es un número del que habla Carlos
Jáuregui, un activista gay muy conocido en nuestro país, alguien muy tenaz y lúcido
que a lo largo de los años vivió un gran aporte al movimiento de las
disidencias. Contaba que, en algún momento, se le había hecho llegar a la
CONADEP el número de 400 personas gays, lesbianas y trans, que también formaban
parte de quienes habían sufrido el terrorismo de Estado y que la CONADEP no lo
incluyó en su informe final, a pesar de tener conocimiento de estos casos”.
No obstante, sostuvo que “a esto también hay que
contextualizarlo, en un momento donde todavía la persecución estatal hacia las
disidencias en nuestro país, donde en la mayoría de las provincias duró hasta
incluso el año 2000, fue muchísimos años después del terrorismo de Estado”.
“Esto también forma parte de muchas de las cosas que
tenemos que revisitar, desde quienes queremos que no queden impunes esta clase
de hecho, y revisitar también esto que pasó después, cuando se documentaron 400
casos y no fueron incluidos en el informe del Nunca Más, según lo que dice este
activista Carlos Jáuregui”, reflexionó.
En tanto, consideró que actualmente “hay muchísimo por
hacer si vamos a hablar de las personas que están fuera de la cisheteronormatividad,
de gays, de lesbianas, de homosexuales, de personas trans, de personas no
binarias”. “Creo que nos falta muchísimo. Si no hay una igualdad real es
imposible estar hablando de estos temas. Todavía hay muchas desigualdades para
el acceso a los trabajos formales, recién se empiezan a discutir las cuestiones
vinculadas al cupo. Si bien hay lugares donde estos cupos existen, pero con
mucha lentitud, con muchas dificultades, muchas veces para incluir a quienes
dentro de ese colectivo más necesitan. Por ahí alguna persona trans que logró,
aunque es rarísimo, acceder a estudios universitarios tiene otra posibilidad de
acceso”, observó con preocupación.
“Cuando hablamos de mujeres trans más grandes, que no son
tantas las sobrevivientes, sabemos que la expectativa de vida es muy baja,
cuando hablamos de esas mujeres, muchas veces tuvieron que dejar la escuela o
porque directamente las echaron o porque por la discriminación y la violencia
cotidiana que sentían prefirieron dejar la escuela y, a lo mejor, no pudieron
ni siquiera completar la escuela primaria”, se explayó la abogada lamentando
estas formas de violencia, y aclaró luego: “Parece que la violencia es
solamente cuando se le aplican golpes a alguien, y la violencia es mucho más
amplia, es un continuum de violencia. Son violencias que se sufren y que han
sufrido, sobre todo, las personas trans desde las mismas casas, padres y
madres, familiares, aunque no todas”.
Lamentó así la violencia institucional a la que son
expuestas las disidencias, “desde estas violencias de las policías,
intensificadas en el terrorismo de Estado, hasta violencias en el sistema de
salud, que no está preparado para atender a personas que tienen identidades de
género no cisheteronormativas, personas trans en particular”. “Muchas veces
violentan sus cuerpos, las tratan de manera incorrecta, es muy difícil y hay mucho
todavía por pelear y por cambiar”, concluyó.
Fuente: Somos Tierra – FM Noticias 88.1 MHz.
BH